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18Noviembre2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Marcos Durán Flores

Dogma de Fe

No somos los más fuertes, los más rápidos ni los más altos. Tampoco tenemos garras para atacar, ni caparazón que nos defienda. nuestras mandíbulas son débiles comparadas con otras especies de igual tamaño y a pesar de todo esto, la evolución colocó a los humanos como la especie dominante del planeta. Pero ¿Cómo se puede explicar eso? Los científicos han teorizado por años que fue por dos cosas: Un pulgar oponible, y el fuego y la capacidad de cocinar con él.

Todo comenzó hace cuatro millones de años, cuando nuestro antecesor el Australopithecus, levantó la vista y adoptó una postura bípeda. Pasaron 2.5 millones de años más hasta que el Homo habilis con la ayuda del pulgar oponible, utilizó palos y piedras como rudimentarias herramientas. Medio millón de años después, el Homo erectus logró avances notables al manipular el fuego utilizándolo para cocinar alimentos. La carne ya no se comía cruda, lo que posibilitó una dieta en base a proteínas que modificó su cerebro aumentando sus capacidades y funciones. Eso provocó cambios anatómicos, fisiológicos y psicológicos, pues los alimentos cocidos carne o plantas, les permitieron una mejor digestión, disminuyendo la energía que gastaban en ella. Liberar esta energía, hizo a sus cerebros crecer y esa energía extra, les dio a los primeros cocineros ventajas biológicas para sobrevivir y reproducirse mejor que antes. Sus genes se propagaron y sus cuerpos respondieron biológicamente a esta adaptación.

El fuego les proporcionó protección, y ahora dormían en el suelo y no en los árboles; el calor proporcionado por el fuego les permitió arrojar el vello corporal, por lo que pudieron correr más lejos y cazar más. Comer reunidos alrededor del fuego, les hizo aprender a socializar y con ello, moderar su temperamento animal. Se había dado un gran salto evolutivo pues un grupo de prehumanos se convirtió en Homo erectus, luego en Homo sapiens y comenzó la humanidad.

Las bases de esta teoría de que la cocción significó cambios notables en la evolución humana, han sido planteadas por Richard Wrangham, antropólogo y catedrático de la Universidad de Harvard y varios colegas, en un artículo publicado en la revista científica Current Anthropology, y más recientemente en su libro “¿Como cocinar nos hizo humanos?.”

La teoría sostiene que el cocinar pudo haber comenzado hace dos millones de años, a pesar de que la evidencia sólo se remonta aproximadamente un millón de años. Para lograr esto, algunos de nuestros antepasados tempranos, tal vez no mucho más avanzados que los chimpancés, tuvieron que entender el concepto de la transformación de los alimentos.

Richard Wrangham junto a otro grupo de científicos, experimentó con algunos de nuestros antepasados que aún viven en la Tierra. Bajo el título “Si los dejan, los chimpancés podrían aprender a cocinar”, la investigación probó que aunque los chimpancés no han descubierto aún la manera de utilizar el fuego, y los investigadores fueron cautelosos en darles acceso a dispositivos de cocina reales; en ambiente simulado, los chimpancés siguieron una serie de indicaciones que, de haber tenido una oportunidad real de cocinar, lo hubieran hecho.

Y ello a pesar de que una dificultad obvia en este experimento fue que los chimpancés intentaron cocinar sus alimentos, probando además su paciencia al resistirse a comer alimentos crudos.

Los científicos dicen que aunque la hipótesis de la cocina pudiera parecer tonta para algunos, pensar que el uso del fuego fue el principal impulso para convertir chimpancés en humanos que adoptaron una posición vertical, pudieran empezar a formar seres, que quizás en un futuro no muy lejano, evolucionen en la segunda especie que se convierta en humanos, después de los humanos.

En otra clase de experimentos, los chimpancés han demostrado ya su superioridad sobre los humanos, algo por cierto no muy difícil de lograr, en especial si consideramos lo que hemos hecho los humanos con el planeta y entre nosotros como especie dominante. Quién sabe, quizás en un futuro lejano, los propios chimpancés evolucionados pudieran dominar el planeta y construir un mundo más justo y más equitativo, claro, solo si los dejan.

@marcosduranf



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