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14Diciembre2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Víctor J. Burciaga Bahena

Dogmatizar las ideologías, valores o creencias, implica elegir como si se tratara de una religión, a la religión que uno elige no se le cuestiona, no se ponen en duda sus principios y su historia, simplemente es un asunto de creer o no creer, practicar determinada fe, o elegir otra, así de sencillo.

La hasta hace unos días inexistente relación diplomática entre Cuba y Estados Unidos de América, tenía toda la facha de conflicto dogmatizado, es decir, alguna vez hubo misiles nucleares en Cuba como punto de ataque estratégico para una eventual ofensiva hacia Norteamérica, sin embargo; actualmente no se cuenta con indicios que demuestren que subsiste dicha amenaza.

Es la historia de un vecino que apunta desde la ventana con un arma hacia la puerta de tu casa; por supuesto que romperás relaciones con dicho vecino, pero llegará el día que aparezcan nuevos inquilinos, que no podrán seguir peleados con dicho sujeto anteriormente peligroso, durante toda su existencia.

Podríamos decir que con la caída de la URSS, cayeron también los intereses en atacar Norteamérica, tiempo después la guerra se volvió ideológica, el imperialismo contra el socialismo, la necesidad de Estados Unidos de ser el defensor mundial de los derechos humanos, y el derecho de Cuba a decir; en mi casa se hace lo que “el pueblo quiera”.

Se ha hablado mucho de que en Cuba se vive oprimido, sin muchos privilegios, en escases de bienes y servicios, si bien; hay muchos disidentes, cierto es también que cuando el ciudadano llega al hartazgo, no hay régimen que pueda contener el estallido popular, todas las revoluciones, golpes de Estado y movimientos de dicha naturaleza nos lo han demostrado.

A pesar de la reciente encuesta llevada a cabo por Bendixen & Amandi International (B&A), en la que se señala que el 55% de los cubanos se quieren ir de la isla, no hay demasiadas acciones de los inconformes para cambiar el sistema, tal vez sea el miedo a la represión lo que los detiene.

Norteamérica vende un sueño, la posibilidad de tenerlo y lograrlo todo cuanto se desee; que lo compre quien se convenza, probablemente en ese país se goce de un muy alto poder adquisitivo, sin embargo no es tampoco la mejor economía del mundo.

El encuentro entre los presidentes Obama y Castro, seguramente quedará en mucho más que un apretón de manos, de mucha trascendencia para la isla, y tan importante mensaje que se envía al mundo, que no hay un conflicto tan grave que no pueda mediar el diálogo.

Con ojos optimistas, confiemos en el futuro levantamiento del embargo económico a Cuba, nos queda esperar que haya un acuerdo histórico que marque el inicio de un mayor desarrollo económico para el país caribeño, y disfrutar lo que Cuba tiene para que se consuma en el mundo entero.

Los escapes de La Habana a Miami, con la ayuda de la diplomacia y la voluntad en pro de la cooperación bilateral, serán algún día viajes de placer para los nacionales que en otro tiempo escaparon, esta vez; de Miami a La Habana.



Victor Burciaga

VICTOR J. BURCIAGA BAHENA
LICENCIADO EN DERECHO, FACULTAD DE JURISPRUDENCIA UA DE C
Twitter @Vicjbur
e-mail victorjburciaga@hotmail.com

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