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17Febrero2018

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

El Extranjero

Novelista, filósofo y dramaturgo francés, Premio Nobel de Literatura, Alberto Camus nació en Argelia, entonces colonia francesa. Durante la Segunda Guerra Mundial, fue miembro activo de la resistencia y director de “Combat”, publicación clandestina. La de Camus, como afirmó el Comité Nobel, es el conjunto de una obra que pone de relieve los problemas que se plantean en la conciencia de los hombres de hoy. De Camus, destacan títulos como “El mito de Sísifo”, “El Extranjero”, “Calígula” y “La Peste”.

En “El Extranjero”, publicado en 1942, el escritor describe la carencia de valores del mundo, consecuencia de la frustración y la desesperanza de la Europa de la posguerra. Meursault, el protagonista, es un oficinista de Argel que refleja un terrible desencanto con la vida. El aburrimiento y la cotidianidad lo terminan convirtiendo en un ser inhumano despiadado que comete un crimen sin motivación alguna.

Hace unos días, nuevamente en San Fernando, Tamaulipas ejecutaron a 72 personas que se suman a otras 72 encontradas en agosto de 2010. En esta ocasión la autoridad competente casi brinca de gusto al comprobarse que no eran  de Centro y Sudamérica como los del caso del año pasado. Eran tan solo mexicanos. Fueron asesinados al parecer porque rehusaron formar parte del grupo que los secuestró.

La CNDH lo advirtió en su Informe Sobre los Casos de Secuestro en Contra de Migrantes, que denuncia que de septiembre de 2008 a febrero de 2009, 10 mil migrantes fueron secuestrados en México. Otro informe revela que entre 1998 y 2008 “desaparecieron” más de 60 mil centro y sudamericanos al cruzar por México. Nunca llegaron con sus familiares en los Estados Unidos.

Pero los migrantes lo siguen intentando. 400 mil mexicanos anualmente dejan la patria, en un éxodo semejante al que sufrió el pueblo de Dios en busca de la tierra prometida. Durante su travesía son calcinados por el infernal sol del desierto y sus pies desgarrados por infinitas caminatas en su intento por huir de la migra: la mexicana y la norteamericana. Son los extranjeros de su patria, los que huyen de la violencia y la miseria, para encontrar racismo y xenofobia. Son las víctimas del neoliberalismo que les ha negado cualquier oportunidad, los expulsados de su tierra, condenados a sufrir robos, extorsiones, secuestros y muerte en un recorrido en donde seis de cada 10 mujeres son víctimas de violencia sexual. Todo lo soportan quizás por la esperanza de una vida mejor, pero como aseveraba Camus, ¿quién podría afirmar que una eternidad de dicha puede compensar un instante de dolor humano?

 

 

 

Pero el sistema económico reinante, las grandes corporaciones y los consumidores son insaciables demandando mano de obra y productos baratos y para eso están los migrantes. Son ellos quienes al final, con sus bajos sueldos subsidian esos privilegios para al final ser satanizados por esos mismos grupos de derecha conservadora como los de Arizona con su ley SB1070, la cual ya nadie recuerda y que es nada comparada con lo que les ocurre en México.

La extorsión, el secuestro y el asesinato de migrantes es hoy algo cotidiano. Un negocio de 3 mil millones de dólares donde convergen coyotes, delincuencia organizada y autoridades. Mientras tanto la sociedad guarda silencio y sufre de amnesia social. No queremos que nadie los mencione, nos incomoda su presencia y preferimos olvidarlos. Nos enteramos de ellos por los más de 22 mil millones de dólares que envían cada año en remesas, segunda fuente de divisas del país después del petróleo o porque ocurre otra vez una tragedia como la de San Fernando. En 8 meses, 144 muertes violentas (conocidas) en una ciudad de apenas 57, 756 habitantes.

El reflejo de una sociedad más angustiada y preocupada por lo material es relatado por Alberto Camus en “El Extranjero”. Convertidos en foráneos de las vidas comunes de los demás, el crimen de los miles de migrantes que sufren y mueren al pasar por México ha sido el soñar con una vida mejor. Su sentencia la pagan por buscar ese sueño atravesando el territorio nacional. Los migrantes muertos en San Fernando, como afirmó Camus en su obra, más que su crimen, fue su propia vida la razón de su ejecución.



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