Screen

Profile

Direction

Menu Style

Cpanel

29Abril2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Ella tiene los recuerdos a flor de piel, la esperanza inquieta, el deseo inevitable de volverle a ver, no sabe explicar el por qué.

No entiende por qué los sueños pasan de un “no significar nada”, a un “inquiétame el alma” de un día a otro. No lo entiende, pero lo goza tanto que ha dejado de ser la opaca y apagada persona en la que se estaba convirtiendo y no se terminaba de aceptar, pues no era ella, se transformaba en un ente silencioso inmersa en su propio espacio, vacía, ya sin nada que encendiera su interior, ya sin ilusiones personales, sin sueños de mujer que no sean los de la persona dedicada y preocupada por sus deberes, y la mujer se iba quedando atrás poco a poco, sutilmente, sin percatarse del paso de los días, de los años, hasta que aparece él, en sus sueños, pero lo ha vuelto a ver. Él es tan guapo, tan viril, tan suculentamente tentador como sus manos lo eran al tocar su piel. Y es que lo recuerda como si fuera ayer que se dejaron de ver.

Pero qué guapo él, con sus largas y rizadas pestañas color miel enmarcando esa profunda y directa mirada que, teniendo frente a sí, hacía temblar sus corvas y sudar los rincones más inhóspitos de su ser.

A esa mirada la acompañaban siempre unas manos traviesas de hombre fuerte, recio, hombre de campo, rudo, tan rudo que, al fusionar sus deseos, se transformaba en el delicado, dulce y amoroso hombre del que se enamoró.

Cuando su mirada y sus manos hacían mancuerna con su boca --la boca más exquisitamente sensual que haya visto jamás--, cuando esto sucedía, estallaban sus géneros, se acoplaban tan bien, embonando lo correcto con lo posible y lo real. Nunca se dejaron llevar, siempre la razón los detuvo, y la distancia terrenal los separó.

Quedó inconcluso el episodio más candente de su vida, aquel que pudo haber cambiado el curso de su historia de haberse dejado llevar por el deseo exorbitante de estar juntos. Nadie sabe qué hubiera pasado, pero lo que sí es cierto es que fue lindo, eufórico, apasionado, sumamente apasionado y lleno de ilusión.

Y se enamoró de él, y él se enamoró de ella. Y el tiempo pasó causando estragos irreparables, causando daño irreversible a esa relación que caminaba eufórica desafiando cualquier obstáculo, sin contar con que de pequeñas cosas se podría desbaratar aquello que les causaba un placer y una emoción con la que vagamente creyeron desafiar al mundo.

Y sí, hoy reclama ella a la inmadurez de ambos, reclama a la distancia, reclama al tiempo y a las circunstancias que se atravesaron entre los dos y no les permitieron dar continuidad, porque de haber sido posible seguir juntos, seguramente estarían ahora más unidos que nunca y más felices que siempre.

Es inaudito el hecho de referirse a él después de tanto tiempo y tantas cosas interpuestas, y es que ella no encuentra el modo de explicar el efecto que están causando estos constantes sueños que ha tenido, en los que él ha estado apareciendo y afectando su subconsciente, del mismo modo que alterando su consciente.

Quizá ella no crea en el destino, pero sí sabe que si las cosas suceden son por algo, si han ocurrido eventos alrededor que han provocado el que lo lleve en sus pensamientos constantemente y que, a causa de esto, no logre estar un solo día sin pensarlo, sin imaginarlo, casi sintiéndolo cerca, no sabe a qué se deba, sólo sabe que le agrada demasiado esta extraña sensación, la disfruta aun sin saber qué pasará después.

Espera entrañablemente poder volver a verlo y que la vida misma le dé las respuestas que desea obtener, espera, al estar junto a él, poder calmar su inquietud, sentir y comprobar si lo que queda en sus recuerdos tiene algún efecto favorable reservado en lo más profundo de la vida y pudieran, de alguna manera, dar continuidad a aquella vieja historia de amor.

Lic. Verónica González Serna.



DEJA TU COMENTARIO

Ingresa datos requeridos(*) Código Básico HTML Habilitado

¡Síguenos también en las Redes Sociales!

TwitterFacefooter

twitter Facebook