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21Agosto2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

La mayor parte de nuestras leyes parten de un concepto de ciudadanía para otorgar los derechos a menores y a mayores de edad. En nuestra tradición los menores son sujetos de derechos limitados, cuyo ejercicio depende de la voluntad, el permiso o las posibilidades de los adultos.

En 1989 la comunidad internacional acordó el reconocimiento de los derechos de los niños y niñas en un instrumento específico. La Convención Internacional sobre los Derechos del Niño es un tratado internacional que dispone que los niños y adultos tienen los mismos derechos, y establece aquellos derechos que requieren de protección especial por no haber alcanzado un desarrollo físico y mental pleno.

Los principios rectores de la Convención incluyen la no discriminación; la adhesión al interés superior del niño; el derecho a la vida, la supervivencia y desarrollo; y el derecho la participación. Estos principios son la base para que todos y cada uno de los derechos se conviertan en realidad.

La Convención incluye derechos a recibir una alimentación adecuada, vivienda, agua potable, educación oficial, atención primaria de la salud, tiempo libre y recreación, actividades culturales e información sobre los derechos. Se reconocen necesidades de los niños y niñas refugiados, los niños y niñas con discapacidades y los niños y niñas de los grupos minoritarios o indígenas.

Se incluyen la protección contra todo tipo de malos tratos, abandono, explotación y crueldad, e incluso el derecho a una protección especial en tiempos de guerra y protección contra los abusos del sistema de justicia criminal. Así, los niños y niñas tienen derecho a la libertad de expresión y a expresar su opinión sobre cuestiones que afecten su vida social, económica, religiosa, cultural y política. Los derechos a la participación incluyen el derecho a emitir sus opiniones y a que se les escuche, el derecho a la información y el derecho a la libertad de asociación.

Araíz de la entrada en vigor de la Convención nuestro país ha realizado diversos esfuerzos legislativos que incorporan los principios y las normas al ámbito nacional. En reciente visita a Coahuila, la Relatora en temas de la niñez y adolescencia de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, señaló que Coahuila tiene importantes avances normativos e institucionales. Pero debemos destacar el cambio de enfoque en la atención a la niñez, del asistencial al de protección de derechos. Pero de acuerdo a la Relatora es importante orientar esfuerzos hacia dar prioridad a la inversión en la infancia, en sus políticas públicas para prevenir los problemas, especialmente la violencia tanto a nivel familiar como a nivel comunitario, a nivel escolar y a nivel del crimen organizado. Para ello es necesaria una nueva organización para que estado y sociedad civil trabajen en conjunto.

La visita de la Relatora obliga a importantes reflexiones en torno a la forma que reconocemos y defendemos los derechos de los niños. Hay un importante margen para trabajar en un cambio de actitudes, empezando por el lenguaje, pero siguiendo con un análisis de lo que en nuestras casas, escuelas y calles sucede. La urgencia para adoptar estos cambios es inmensa, las noticias y el trabajo diario de las autoridades arroja datos de que los niños, niñas y adolescentes, claman por atención y por la posibilidad de desarrollas su potencial.

Recuerdo que la novela de Fernando Vallejo, la Virgen de los Sicarios, demuestra con tremenda crudeza la forma en que los niños colombianos eran reclutados por el narcotráfico. Como su carrera de muerte en muerte los lleva hasta la de ellos mismos. Esta novela da escalofríos, pero los partes de la policía muestran preocupantes señas de deterioro. Cada vez más niños y adolescentes participan en acciones ilícitas, cada vez hay más niños y adolescentes detenidos en posesión o compraventa de droga, cada día más adolescentes son detenidos conduciendo en estado de ebriedad y cada vez más niños y adolescentes son víctimas de estos delitos. De leer la novela de Vallejo y ver las noticias de la sección policiaca, se desprende el enorme reto de la autoridad y todo lo que falta por hacer y lo que pudiera venir. Pero también nos lleva en forma obligada a preguntarnos, ¿Dónde están y qué hacen los padres de estos niños y adolescentes?



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