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22Septiembre2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

LA BRECHA DIGITAL, EXPRESIÓN  DE LA DESIGUALDAD SOCIAL


Las diferencias en el grado de desarrollo económico y social de las diversas naciones, determinan una brecha digital que hoy excluye a la mayor parte de la población mundial de los beneficios de la sociedad de la información y la comunicación.

Lo inadmisible es que los gobiernos y los grupos dirigentes permanezcan pasivos e indiferentes ante estas carencias de sus comunidades, que no hacen sino reproducir las condiciones de pobreza, la falta de productividad, los bajos niveles de educación y de cultura, la escasa participación de la ciudadanía en el gobierno y la consolidación de los regímenes democráticos.

 

Entre los países de la OCDE el promedio de hogares con Internet es de 62%, escala en la cual México ocupa el penúltimo lugar con el 18.4 %, apenas antes de Turquía que registra el último lugar con 7.7 %.

 

Lo más preocupante es que frente a estas evidencias de retraso, el gobierno federal no ha sido capaz de formular una política de Estado en la materia y de consensuar una agenda digital para avanzar con certidumbre en el acceso universal y a bajo costo del uso de las TIC. La agenda que ha definido el gobierno se ha delegado a la Secretaria de Comunicaciones y Transportes, que difícilmente podrá asumir una postura imparcial en la conducción de estos esfuerzos y, menos aún, tendrá la capacidad para unificar los trabajos del sector educativo y del sector salud, por citar los proyectos más relevantes.

 

En lo que el gobierno federal ha denominado Agenda Digital del Sistema Nacional e-México 2010-2015, y que por cierto no es una agenda para el desarrollo digital del país, se señala que “los principales índices comparativos internacionales de uso tecnológico reflejan una grave caída de México frente al mundo en la actual administración federal”. Agrega además que “no existen tendencias robustas de mercado o institucionales para el abatimiento de la brecha digital y para acelerar el proceso de adopción tecnológica en los distintos ámbitos de la vida nacional”.[i]

La Encuesta en Hogares sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información 2010 que levantó el INEGI dimensiona la brecha digital en nuestro país: 38.9 millones de personas son usuarios de una computadora y 32.8 millones son usuarios del Internet. El segmento de población con mayor acceso al Internet son los jóvenes, quienes entre los 12 y los 34 años representan el 66.8% de las personas que son usuarios de la red. Mientras en el DF y los estados del norte del país se tiene un promedio de 43.4% del total de hogares con computadora, esta proporción en Chiapas, Guerrero y Oaxaca es tan sólo del 14%. Estas cifras dan cuenta de las brechas sociales, generacionales y regionales que prevalecen en México respecto del uso de las TIC. Un panorama por demás desolador, pero que ilustra con claridad la poca importancia que tienen estas tecnologías en la gestión política de los diversos poderes y órdenes de gobierno, así como en el quehacer de los diversos sectores de la comunidad nacional.

 

En los propios diagnósticos del gobierno se refiere la situación de exclusión que representa la brecha digital: “Al cierre del 2009, había 68 millones de mexicanos sin acceso a Internet, es decir, de personas que carecen de acceso a la educación y capacitación a distancia, a servicios de telemedicina, servicios  de comunicación a bajo costo y, en general, a los beneficios que brinda la participación en las redes sociales y de soporte para el mejoramiento de sus condiciones de vida”.[ii]

 

La brecha digital tiene una causal muy clara que es la desigualdad social que proviene de la falta de empleo y de los bajos niveles de productividad y de ingreso per cápita que prevalecen en el país. Así lo detallan los resultados de la encuesta 2009 del INEGI, edición similar a la comentada anteriormente. Destaca la falta de recursos económicos y los altos costos que representa el uso del Internet, como la razón principal para que la mayoría de la población no participe del uso de las TIC. Así, a pesar de que el 95% de los mexicanos tiene televisión y el 80% cuenta con teléfono convencional, sólo el 27.2% tiene acceso a la televisión de paga, el 13.6% cuenta con televisión digital, y el 41.8% de los hogares cuenta con telefonía  celular. Aunque cabe señalar que el 90% de los usuarios de telefonía celular lo hacen con el sistema de prepago.

 

El proceso de introducción de la televisión digital ilustra también esta desigualdad y nuestros retrasos. Mientras que los países más desarrollados ya han cumplido con sus plazos para cesar la emisión de las señales a los aparatos convencionales de televisión -el llamado apagón analógico - México lo tiene previsto para el 2021, aunque el Ejecutivo Federal anunció un adelanto al 2015, pero sin un plan que garantice que estaremos preparados para ello. Esta transición es muy importante porque el apagón analógico permitirá liberar ancho de banda y abrir espacio para la transmisión de un mayor número de canales de televisión en beneficio de los usuarios.

 

Algunos analistas han calculado que las inversiones en TIC explican entre  el 10 y el 24% de la tasa de crecimiento del PIB en América Latina, lo cual demuestra que cuando se fomentan estas tecnologías, se está apostando también por mejores tasas de crecimiento, empleo y estándares más altos de bienestar en nuestros países.

 

Asimismo, señalan que la expansión de banda ancha explica entre el 2 y el 8% de los nuevos empleos. Por cada 10% de incremento en la penetración de la banda ancha hay un aumento de 1.3% en el crecimiento económico.[iii]

 

 

 

La incorporación de las TIC en todos los ámbitos de nuestros países tiene un claro sentido de inclusión social, ya que permite ampliar el acceso a la información y al conocimiento, facilita el acceso a los servicios de gobierno, salud, educación, banca y otros, e impulsa la creación de capacidades en las personas para participar productivamente en la vida de su comunidad.

 

Por ello, la asimilación de las TIC debe valorarse como una prioridad sin discusión para el país, que amerita la definición de una política de Estado y el impulso de una serie de reformas legales e institucionales que propicien el desarrollo de una verdadera agenda digital, en la cual participen todos los sectores y todos los poderes y órdenes de gobierno. De hecho, las demás reformas que desde diversos foros se proponen como la reforma política, la reforma hacendarla, la reforma social, la reforma del sistema de seguridad y justicia, entre otras, no son viables si no se emprende también esta gran tarea de modernizar el entorno productivo, social  e institucional mediante la adopción de las TIC.

 

Por estas razones, el PRI debe retomar este propósito de universalizar la adopción de las TIC como una de sus definiciones políticas más importantes, asociadas a las causas fundamentales que impulsa, como el crecimiento económico, el empleo, la seguridad, la ampliación de las oportunidades de bienestar, el perfeccionamiento de nuestro régimen democrático y la gobernabilidad. El PRI debe estar a la altura de los retos que nos plantean las nuevas realidades del mundo y de México, y éste es uno de los más decisivos para nuestro futuro.

 

Nuestros documentos básicos deben referir y enfatizar la importancia de que nuestro país supere la brecha digital, lo que significa de ventajas para la economía de millones de mexicanos, para su educación, para su salud, para su mejoramiento familiar y colectivo, para su participación en las tareas de la  vida comunitaria, y para una mejor comprensión del mundo. Nuestro Partido debe contar con una política que obligue y presione al gobierno federal a tomar las mejores decisiones en esta materia, y que promueva la definición de políticas públicas por parte de los gobiernos de los estados y los municipios. Avanzar en la superación de la desigualdad digital debe ser un gran propósito político del Partido, una causa de nuestra lucha social y una tarea permanente de vinculación y colaboración con todas las organizaciones sociales y políticas de México. Abatir la brecha digital en México es una lucha progresista  que nuestro Partido debe encabezar.

 

*Vicepresidente de la Fundación Colosio, A.C.

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