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21Agosto2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Hace años una melodía de moda iniciaba relatando el final trágico de una parranda.

El relato gira en torno a la vida nocturna, a la ingesta de “cosas” y a andar en coche, del desafío de la madrugada y finalmente de un accidente con varios heridos. Si analizamos con detenimiento las secciones policiacas de los periódicos es frecuente encontrar notas sobre accidentes relacionados con el alcohol. No por nada es la primera causa de muerte en nuestro estado, lo que implica que la mayor cantidad de jóvenes que mueren lo hacen en accidentes de tránsito relacionados con el consumo excesivo de alcohol.

Este fin de semana fueron varios los accidentes, algunos de ellos fatales. Y es lógico que el consumo de alcohol debe evitarse cuando se va a conducir, pareciera obvio, pero la evidencia muestra que somos bastante malos para saber cuándo se da ese exceso.

Hay que decir que a raíz del endurecimiento de las medidas de supervisión de horarios para la venta y el consumo de alcohol estos accidentes han disminuido. Pero también es necesario decir que no ha sido suficiente. Justo este domingo la prensa local da cuenta de un grupo de jóvenes que fueron detenidos por circular en un vehículo a las 8 de la mañana en estado de ebriedad, incluso consumiendo aún bebidas embriagantes.

Pareciera que como sociedad somos en exceso permisivos con este tipo de conductas. Pero es necesario recordar que todas las leyes prohíben conducir en estado de ebriedad o incluso beber en un vehículo. La primera de las conductas es sancionada penalmente, e incluso es motivo para agravar conductas penales en caso de accidentes. Pudiendo incluso convertir un homicidio en accidente vial en doloso en vez de culposo. La segunda se sanciona administrativamente en los reglamentos de tránsito llegando las multas a superar los 5 mil pesos.

El esparcimiento y la diversión no están reñidos con el consumo de alcohol. Lo que se convierte en un problema es conducir un vehículo en estado de ebriedad. No se trata sólo de un riesgo para el conductor, sino para la sociedad en general. Los periódicos son testigos de muchos homicidios imprudenciales donde familias enteras han perdido la vida. Conducir en estado de ebriedad no debe ser visto como una broma o como un reto al destino, sino como una gran irresponsabilidad que puede tener consecuencias mortales.

Tiene especial relevancia controlar horarios, edades y lugares donde se pueden vender bebidas alcohólicas, pero también es imprescindible promover acciones como el conductor designado o bien el uso de taxis. Divertirse no implica, como dice la canción, vivir de noche, tomar cosas, andar en coche o desafiar a la madrugada, ya que algún día enseñara la peor de sus caras.



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