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21Febrero2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Es frecuente que relacionemos la seguridad con delitos, armas, policías, patrullas y delincuentes. Son sin duda reflejos de un importante aspecto pero incompleto. Visualizar en su totalidad el fenómeno de inseguridad obliga a contemplar su dimensión multifactorial.

Es necesario destacar que en Coahuila existen importantes avances en relación a los indicadores de delitos como el homicidio. El descenso es constante, pero la baja en ciertos homicidios revela otros sectores que permanecían ocultos por la ola de violencia. Hace un año, los homicidios con arma blanca (cuchillos, navajas, machetes, entre otros) representaban el 25% del total de los homicidios dolosos. Actualmente son el 50%. Dato relevante que obliga a un cambio en la política para disminuir los homicidios dolosos.

Cabe cuestionar si todos en Coahuila sabemos que portar un arma blanca es delito. Que una persona puede ir a prisión por llevar consigo este tipo de arma. Hay quien considera que es un innecesario derroche de coerción. Pero ante esta cifra estamos obligados a tomar acciones para detener una conducta que está en el origen de la mitad de los homicidios en nuestro estado. Sin duda se entiende que en el campo o en ciertas actividades productivas una navaja, cuchillo u otro instrumento similar es una herramienta de trabajo, necesaria e incluso indispensable. Pero que alguien me explique qué tiene que hacer una persona con una navaja en un baile, en un cine, en un bar o simplemente durante un paseo dominical por una vía pública.

También debemos considerar que no todos los homicidios son dolosos. Es decir, algunas muertes ocurren por accidente. Pero pocos sabemos que la primera causa de muerte de jóvenes en Coahuila son los accidentes viales producto del consumo excesivo de alcohol. Por ello, a pesar de críticas, existen horarios para venta y consumo. Asimismo, son necesarios permisos y licencias para vender o dispensar bebidas alcohólicas. Y es por esto que es delito vender alcohol a menores de edad, también lo es vender alcohol sin permiso y por lo mismo es delito conducir en estado de ebriedad. ¿Sanciones excesivas?, no lo creo, especialmente si vemos que el número de accidentes viales disminuye en forma directamente proporcional al control de horarios de venta de alcohol.

Otra regla poco comprendida es la necesidad de un control vehicular. Pocas contribuciones tan impopulares como aquellas relacionadas con la propiedad y circulación de vehículos. Pero es necesario llevar placas y que estas estén actualizadas. La mayor parte de los delitos en los que interviene un automóvil se trata de vehículos sin placas, con placas sobrepuestas o con placas no vigentes. Es por ello que en nuestro estado es delito circular en un vehículo cuyas placas correspondan a otros vehículos. No es casualidad que la inmensa mayoría de los vehículos utilizados por o recuperados de la delincuencias organizada tienen placas sobre puestas.

Una sociedad no puede aspirar a tener altos niveles de seguridad sin reglas claras que permitan resolver los problemas de sus ciudadanos. Del mismo modo es necesario que la autoridad impulse el cumplimiento de estas reglas. Pero es necesario también que los ciudadanos asimilen e impulsen la necesidad de que todos cumplan. Por trillado que suene la seguridad si es asunto de todos.



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