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24Marzo2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Lic. Verónica González Serna

Hay mucho qué darle a la vida, mientras la vida nos dure lo suficiente para hacerlo. Y, es tan relativo, todo es tan relativo en esta vida; los años que vivas, los que sean, son tan relativamente abstractos, algunos inocuos, otros tal vez no tanto, que por no hacer de nuestra vida un caso inverosímil, deberíamos aprender que cada minuto, cada hora y cada día de nuestro existir, tengan ese sabor de satisfacción que nos deje la tranquilidad de saber y comprender que la vida se ha sabido llevar y se ha podido disfrutar.

Ah qué difícil es estar aquí y ahora, pero hay un motivo que nos tiene justo en este lugar, todo está donde tiene que estar, tarde o temprano encuentras el porqué de esto, si estás arriba y bajas intempestivamente, será quizá que te faltó aprender alguna lección pendiente, y, por el contrario, después de mucho luchar, te ves en la cima al fin, será quizá la recompensa a tu esfuerzo, a la determinada lucha que hicieres para lograrlo.

No sé qué será lo que me mueve a escribir esto, quizá es nostalgia de los años vividos, quizá la desesperación por esperar lo que no llega, quizá sea la soledad que muy dentro de mi alma tengo guardada, quizá sean las ganas de volver a sentir que funciona lo que dentro de mí se atrofió o ¿quizá sea que ya esta edad que traigo encima está haciendo de las suyas y me ha vuelto una cursi sentimental?

Pero son los mismos años vividos los que han dejado un buen aprendizaje, pase lo que pase, sea como nos haya tocado vivir la vida, sólo hay una oportunidad para hacerlo, así que de alguna u otra manera lo que cuenta es lo que nos satisfaga, lo que nos alimente el espíritu y dé motivos para seguir adelante, nadie sabe cuándo ésta oportunidad de estar aquí se termina, mientras tanto a seguir adivinando el devenir y cada quién que haga lo que mejor le plazca.

Este desahogo que me ha traído ahora a garrapatear un poco de lo que se mueve en mis adentros, lo hice por hacer lo que me gusta, cuando termino haciendo lo que me gusta, queda una sensación grata de saber que colaboré a que mi existir tenga un sentido, sobre todo saber que no fue en vano mi visita a este mundo y no fui una marioneta de quienes pudieron moverme a su antojo, me he movido y lo seguiré haciendo a mi gusto y mis posibilidades, si esto sirve de consejo, no dejen pasar más tiempo y dense la oportunidad de hacer lo que desde su interior desean, sean felices, hagan felices y que dure lo que tenga que durar. Siempre gozando de la satisfacción de haber sido felices, en el entorno que su concepto de felicidad lo sea. Que sea la sonrisa su pase de entrada a una mayor calidad de vida y aunque el panorama se vea gris y lleno de nubes, el sol está siempre ahí, aunque se oculte, jamás deja de brillar.



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