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29Mayo2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

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México sin el dinero fácil del petróleo

México sin el dinero fácil del petróleo

Algunos analistas no descartan que el barril de West Texas Intermediate pueda caer hasta niveles de 60 dólares por barril.

Y los veneros de petróleo, el diablo.

En la implacable geopolítica del petróleo se está configurando un escenario que en unos pocos meses puede colocar a México, es decir, al gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, y principalmente a su secretario de Hacienda y Crédito Público, el doctor Luis Videgaray Caso, ante la disyuntiva de hundir al país en una debacle semejante a la de 1982, o bien dar de una vez por todas el gran salto hacia un porvenir de prosperidad democrática compartida, poniendo fin a la ya prolongada historia de adicción de las finanzas públicas de nuestro país al dinero fácil proveniente del petróleo.

La sola expectativa del reingreso de Irán al mercado global de los hidrocarburos ha dado por resultado que el precio internacional de la mezcla mexicana de exportación se fijara esta semana en 85 dólares por barril. El mismo precio que se tomó como base para la elaboración del Presupuesto de Egresos de la Federación para 2014. Es decir, nos hemos quedado sin margen de maniobra presupuestal y nada nos brinda bases para creer que el precio de nuestro barril de exportación no caerá aún más durante las próximas semanas o los próximos meses, cuando efectivamente el crudo iraní se haga presente, en volúmenes crecientes, en los mercados spot de Rotterdam y Houston, con impactos amplificados por los mercados de futuros de Londres y Nueva York.

Algunos analistas, más bien pesimistas, no descartan que el barril de West Texas Intermediate (WTI), el crudo de referencia para el mercado de futuros, pueda caer en los próximos meses hasta niveles de 60 dólares por barril. ¿Cuál sería en ese escenario una cotización razonable para la mezcla mexicana de exportación? Pensemos optimistamente que nuestro crudo se vende en 60 dólares por barril y que mantenemos un volumen de exportación de 1.5 millones de barriles diarios. En ese caso, las finanzas federales enfrentarían en 2014 un faltante de 13 mil 687 millones de dólares, es decir, casi 178 mil millones de pesos a un tipo de cambio de 13 pesos por dólar, con respecto a lo originalmente presupuestado. Sin duda un ajuste no insignificante.

Se trata de un ajuste que, por desgracia, hoy no podemos compensar con incrementos en el volumen de las exportaciones petroleras. No tenemos ya margen significativo para ello. Y aun si, como es de esperarse, la reforma energética se aprueba en las próximas semanas, se necesitarán años antes de que rinda frutos tangibles que se reflejen en incrementos relevantes en la producción nacional de hidrocarburos. Pero en medio de estas negruras hay buenas noticias: las coberturas adquiridas por México en los mercados de opciones y futuros del petróleo nos permitirán mantener el flujo presupuestal de ingresos petroleros en los niveles originalmente previstos, a pesar de un posible derrumbe en el precio de nuestra mezcla de exportación.

Pero lo crucial es que este valiosísimo margen de seis meses no se desperdicie en eludir los ajustes de fondo mediante salidas falsas de endeudamiento insostenible como ocurrió en el fatídico 1982. Esos preciosos seis meses deben aprovecharse, sin perder un solo día, para acelerar y amplificar la capacidad exportadora no petrolera de México. Hay capacidad ociosa y es posible incrementar rápidamente la producción en sectores como el automotriz y el de la electrónica, entre otros. También el turismo puede contribuir pronto de manera considerable. Nos ayudará para lograrlo el crecimiento de la economía de Estados Unidos que la reducción en los precios del petróleo ayudará a consolidar. Es hora de romper definitivamente con la dependencia petrolera de nuestras finanzas públicas y nuestra balanza de pagos. Se acabó el bono petrolero. Al principio quizá lo vamos a extrañar. Pero de esta coyuntura puede surgir un México menos vulnerable y con mejores bases para crecer. No será fácil, pero tampoco es imposible.

                Twitter: @alzati_phd



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