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24Marzo2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

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La importancia de llamarse de cualquier forma

Por: Amanda Castillo

Una de las cosas que se le deben agradecer a Juárez, sin importar si somos juaristas empedernidos o detractores de este personaje, es la creación del Registro Civil. Sin quitarle su mérito a Cosme Varela que fue quien se aventó el trabajito de la pensada y la presentación del proyecto de ley. No fue cualquier cosa implementar un Registro Civil en un país plagado de pobreza a ignorancia. Tampoco se contaba con la infraestructura necesaria, me parece que fue un gran logro en la historia de México.

     Sin entrar tanto en datos históricos, recordemos que, como muchísimas otras diligencias antes de Juárez, era el clero el encargado de llevar a cabo el registro de las personas a través de los actos bautismales, así como el de los matrimonios. Hoy en día, la comunidad católica le sigue dando gran importancia a estos dos; para muchas personas es inadmisible que los niños no se bauticen desde muy pequeños o que las personas sólo contraigan matrimonio por la vía civil y no por la iglesia. Esas cuestiones son personales y su rango de importancia depende de las creencias individuales. Lo que es importante saber es que nuestro nacimiento debe ser registrado ante el estado. Quizá para quienes ahora leen esto puede sonar como una obviedad, sin embargo se calcula que uno de cada cinco niños en México no son registrados en su primer año de vida. Esto trae como consecuencia, en principio, que el menor carece de identidad, es decir, ante el estado no existe, lo que dificulta su acceso a los Derechos Universales como la educación y la salud. Es justo en las áreas con indicadores sociales más desfavorables en donde es más frecuente que los padres no registren a sus hijos y es justo ahí en donde se requiere de mayores servicios de salud y educación.

     Anteriormente el registro tenía un costo, actualmente se realiza de manera gratuita, o sea que ya no hay excusa para no registrar a los pequeños. Su bebé tiene derecho a un nombre. Ya si usted quiere llamarlo Oribe, Iker o Miley Cyrus es una cuestión personal aunque debemos ser cuidadosos al elegir el nombre de nuestros hijos, recordemos que cargarán con ellos toda su vida.

     Es su acta de nacimiento lo que los dota de identidad y este documento es un requisito indispensable para cualquier trámite que vayan a realizar, desde su matriculación en la escuela, su pasaporte o su alta en el sistema de salud. Posponer el registro de un bebé es vulnerar los derechos fundamentales del menor. Ojalá un día el registro de nacimiento y el matrimonio civil se arraiguen tanto en las costumbres del mexicano, que se celebren con una gran fiesta como el acto bautismal o el matrimonio religioso. Cabe mencionar que obtener los sacramentos suelen ser más costosos que los actos registrales. Nadie hace una fiesta después de registrar a un bebé. Los testigos no le dan “domingo” a los registrados ni fungen como posibles cuidadores si algo le pasa a los padres. Nadie toma fotografías a los menores mientras plasman por primera vez su huella dactilar en el documento más importante de su vida que es su acta de nacimiento. Sin embargo, el registro de un bebé es también algo digno de una celebración, es su llegada al mundo de los derechos sociales fundamentales; lo que le concede su capacidad jurídica y eso, me parece que sí vale al menos un pastel.



Amanda García

Lic. en Derecho

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