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12Diciembre2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Skyler: esa maldita perra (spoilers)

Por: Amanda Castillo

“Alguien tiene que proteger a esta familia del hombre que protege a esta familia”

-       Skyler White

Aclaro lo siguiente: sé que todo sobre Breaking Bad ya está dicho. También sé que es tarde; la serie terminó hace meses y yo apenas vi el final hace un par de semanas. Pero no podía privarme del gusto de escribir sobre el desgraciado de Walter White y la primera dama de la metafentamina.

Me causa conflicto cuando se le llama a algo “de culto” porque nunca he logrado entender a qué se refieren. Cuando me puse a investigar a sobre películas de culto, eran tan variadas y diferentes entre sí (desde Pulp Fiction hasta Juno) que no pude encontrar la constante; a excepción de que se trata de algo que rompe madres en algún aspecto.

Los personajes de Breaking Bad hacen justamente eso; rompen madres en todos los sentidos. Cada personaje da para una tesis completa de cualquier estudiante de psicología y más de tres debieron estar en tratamiento psiquiátrico desde que eran niños. El personaje de Skyler White ha generado un odio tremendo entre los seguidores de la serie. Sin ir con la bandera feministoide ni hablar de machismo cavernícola o algo parecido, el personaje de Skyler es odiado porque rompe madres respecto a los papeles de mujeres que estamos acostumbrados a ver en las series de tv. Para muchos debe ser inconcebible que una mujer, que al primer descuido de su marido va y se acuesta con otro, no muestre jamás una pizca de arrepentimiento. No hay una disculpa, ni siquiera un “no es lo que tú crees”. Skyler, lejos de sentirse culpable, lo ve como un evento intrascendente y no entra en conflicto con su adulterio, por más que la insoportable de la hermana la quiera hacer sentir mal. Un día se sintió mal, supo que lo que estaba haciendo no iba acorde a lo que quería y dejó de acostarse con el tipo, sin más. El personaje de Skyler no es el de la madre glamurosa que debido al dinero soporte humillación, lo único que podemos ver que compra durante la serie, a pesar de tener dinero suficiente para lo que se le antojara, es una camioneta nueva. Así que el dinero no es punto de quiebre para ella. Tampoco es la mujer exitosa que a veces nos pintan las series estadounidenses, no tiene una carrera consolidada en nada, es una mujer común y corriente que asume la vida como se le va presentando. Tampoco es una mujer abnegada o asustadiza, No está con su marido por miedo, ni por dinero. Tal vez podamos decir que por amor sin embargo es difícil saberlo cuando, sin dramas, de frente y hasta de manera simple, le desea a su esposo que le regrese el Cáncer o lo amenaza con un cuchillo. Las razones de Skyler no se basan en la moralidad, ni en el orgullo, ni en las apariencias, ni en el dinero; son mucho más profundas. Ella quiere permanecer con Walt por razones que salen de su comprensión, porque su concepción de familia es más complicada que una escala axiológica y más importante que un acto criminal. Si le dan a elegir entre la moral y la familia, se queda con la segunda. El momento más cruel por el que pasa Skyler debe ser cuando, obligada por su hermana, le confiesa a su hijo de las actividades criminales de su padre; tuvo que destrozar la figura paterna a su pesar y en contra de toda su convicción. En el fondo espera que algún día su marido cambie, deje de cocinar metanfetaminas y asesinar para que regrese al hogar a hacer carnes asadas en familia. Este puede ser lo más apegado a un estereotipo que manifieste este personaje. El cliché eterno de que toda esposa espera que su marido se convierta, se redima y que con eso llegue la felicidad. Tampoco es una clásica mujer de la mafia que a cambio de cierta comodidad, deja pasar los actos criminales de su marido. Cada crimen, Skyler reclama, cuestiona y eso desespera a los espectadores, sobre todo a los fans de Walt. Se hace cargo del lavado del dinero y mantiene a Walt a raya cada que intenta dañarse. Da la impresión de que se queda con él para evitar que éste se hunda. ¿Por qué el odio manifiesto por parte de los espectadores? Quizá porque esperaban otra cosa; que lo dejara, que lo denunciara, mas no que lo cuestionara ni amenazara. ¿Por qué a Walt el espectador le perdona que cocine meta y a ella no le perdonan que se acueste con otro o que le desee la muerte? Quizá porque no estamos acostumbrados a ver este tipo de personajes y nuestra escala axiológica no nos permite ver desde su perspectiva. La doble moral puede llegar a decir que está bien si cocinas meta, pero está muy, muy mal si te acuestas con otro. Quien diga que la diferencia es porque Walt lo hacía por su familia, no ha visto la serie completa: en los últimos capítulos Walt acepta que cocinaba por gusto, porque lo disfrutaba. Que Skyler haya salvado lo poco que quedaba de Walt ya no es importante, porque su calidad de adultera la priva de todo acto de amor o respeto hacia su esposo según esos índices de moral. Ella es una maldita perra que molesta a al pobre cocinero de metanfetamina y lo saca de concentración; si no le gusta que lo deje y punto. Quizá no nos ponemos a pensar que fue la única que se mantuvo con él hasta el final. Por supuesto que es una maldita perra, porque no hay otra forma de mantenerse con un desgraciado como Walt sin serlo.



Amanda García

Lic. en Derecho

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