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19Agosto2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

En esta ocasión te platico de Salvador Agundis, quien era avecinado en esta bella ciudad de Saltillo, cuando se llamaba Villa de Santiago de Saltillo, a principios del siglo XVIII, año de 1704 para ser precisos, trabajador de Alonso de Cepeda, Salvador era un mulato libre y el capitán José González lo acuso por el delito de abuso de confianza, ante la autoridad de la villa representada por José de los Santos Coy.

El motivo de su acusación, fue un faltante de vino que le encargaron, pero te platico la anécdota:

El capitán José González le pidió a su cámara y compañero de armas, capitán Alonso de Cepeda el favor de enviarle a su hermano Manuel 2 barriles uno lleno con aguardiente y otro con vino a Real de Minas de los Leones.

Salvador Agundis mayordomo de Alonso fue el encargado de ir por los barriles a casa del capitán González, Salvador le advirtió al capitán que en caso de que se quebrara, vaciaba, o una mula tiraba uno de los barriles, el no podría responsabilizarse por el preciado liquido.

Durante su trayecto a Real de Minas de Leones, se topó con Manuel González, destinatario final de la carga, quien le pidió le entregara la carga espirituosa a José de la Garza.

José de la Garza al llegar a Real de Minas de los Leones se percató de que el barril de vino no estaba lleno, que estaba medio lleno o más bien medio vacío de su capacidad.

Agundis al verse acorralado por la circunstancia declaró que al pasar por la ciudad de Nuestra Señora de Monterrey, el sargento mayor Francisco Baéz de Treviño, tomó del barril, para el festejo de la santa misa, medio barril de vino. Cosa que parecía muy extraña, ya que Salvador no supo decir si se lo habían pagado o bien lo habían tomado por la fuerza.

Al ver los hechos José González lo denunció ante las autoridades y alegó que seguramente Salvador vendió el vino y se quedó con el dinero, o bien que se había bebido por lo que exigió el pago del faltante que nunca llego a las manos de su hermano Manuel.

 

No se sabe realmente que pasó con el vino, pudo haber sido vendido o bien pudo haber sido bebido, eso sólo Salvador lo sabe, secreto que se fue con él al camposanto, pero seguros debemos de estar que en caso de ser vendido repuso el vino en dinero, y en caso de haber bebido, seguramente se arrepintió de lo caro que le costó echarse unos tragos de vino, ya que con seguridad los tragos de aguardiente hubiesen sido más baratos.

Twitter: @franciscotobias



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