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26Septiembre2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

En esta ocasión te comento que nuestra bella ciudad de Saltillo se encontraba a la expectativa, un espectacular evento captaba la atención de los saltillenses, un espectáculo maravilloso de sensación única, así fue presentado en su tiempo. Hora y media de show en la cuerda floja, los cables medían 96 metros, aproximadamente, de largo desde la catedral de Santiago hasta el Palacio de Gobierno, que en ese tiempo contaba sólo con dos pisos.

La cita fue el sábado 19 de diciembre de 1953, a las 7 30 de la noche, el costo fue de 3 pesos por adulto y de un peso por niño. Un evento organizado por la cerveza Cruz Blanca y patrocinado por la Defensa Nacional y el Municipio de Saltillo.

El espectáculo consistía en subir, recorrer los cables y bajar, eran dos cables, uno de ida y otro de regreso.

El recorrer la cuerda floja era el reto, ¡ah! pero uno de los número y el más emocionante, no era a pie, sino en motocicleta, un escuadrón alemán era el encargado de realizar tal hazaña, un evento de talla internacional en el corazón de nuestra hermosa ciudad. El camino de la muerte estuvo en Saltillo. La compañía, de origen alemán, se llamaba Zugspitz-Artisten, cuyo primer nombre era en honor a la montaña más alta de Alemania, ubicada en los Alpes Calizos del Norte y es la frontera natural con Austria.

Los boletos se podían adquirir en la calle de Xicoténcatl y V. Carranza, hoy Pérez Treviño, ahí donde estaba ubicada la distribuidora de cerveza Cruz Blanca. En esos años los números telefónicos eran de tres dígitos, y en el número 6-13 negro, podías separar las entradas además, por supuesto, pedir la cerveza.

A esa hora, en diciembre ya oscurece, por ello se usaron reflectores, para que todos los asistentes pudieran apreciar el espectáculo.

Se notificó que el tráfico de las calles aledañas serían cerradas para evitar accidentes, la emoción de los saltillenses no se escondía, estábamos a la expectativa de una emoción que se balanceaba en la cuerda floja, entre morbo y miedo, seguramente más de una persona pagó sus 3 pesos para ver si alguno de los experimentados acróbatas erraba y caía.

La admiración de los saltillenses fue total, el llamado Espectáculo Maravilloso de Sensación Única asombró a todos los presentes, el evento, un éxito, y Saltillo, esta bella ciudad, sobrevivió al camino de la muerte.



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