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25Septiembre2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

El registro civil de Coahuila asienta sin problema alguno los nacimiento de hijos nacidos en matrimonio. Por lo tanto sólo es cuestión de aportar un acta de matrimonio y un certificado de nacido vivo para que una pareja registre a su hijo. En Coahuila de Zaragoza el matrimonio es un contrato celebrado entre hombre y mujer. Pero no en todos los estados es igual. Por ejemplo en el Distrito Federal puede celebrarse un contrato de matrimonio entre personas del mismo sexo y una pareja de mujeres puede perfectamente recurrir a técnicas de fertilización asistida para tener hijos. Por lo tanto estamos ante un hijo nacido de un matrimonio.

En esta lógica si una pareja de mujeres coahuilenses decide acudir al Distrito Federal para casarse y tienen un hijo, el Registro Civil debe asentar dicho nacimiento como hijo de ambas, aplicando las reglas que para el matrimonio existen en nuestro estado.

Esto es así ya que el artículo 121 constitucional dispone que los actos del estado civil realizados de conformidad a la legislación de los estados, tengan validez plena en el resto de los estados del país. Por ello, un matrimonio celebrado conforme a las leyes del Distrito Federal es válido en Coahuila y sus efectos deben incluir el de registrar a los hijos de este matrimonio en idénticos términos que el del resto de los matrimonios.

Este caso se presentó recientemente ante el registro civil de Coahuila. Ante este panorama se discutió ampliamente sobre los alcances y opciones para brindar este servicio. Desde recurrir a una resolución judicial hasta una propuesta de registro por parte de la madre que dio a luz y de una adopción para la otra. Todas ellas fueron correctamente rechazadas.

La realidad es que no existe motivo legal o moral que permitan distinguir entre un matrimonio entre personas del mismo sexo casadas en el Distrito Federal, a uno de personas de distinto sexo celebrado en el Distrito Federal o en Coahuila.

Nuestras leyes nos obligan a no discriminar, pero también a privilegiar a la persona. Al día de hoy hemos centrado las discusiones en torno a los derechos de los cónyuges, pero hemos omitido discutir los derechos del menor. A tener un nombre, una identidad, una nacionalidad y una familia.

En el Periódico Oficial de Coahuila ya se publicó el acuerdo correspondiente que instruye al Registro Civil para registrar a los hijos nacidos de matrimonios de personas del mismo sexo en las mismas condiciones que se haría con uno de personas de distinto sexo. Con la salvedad de que en ambos casos se identificarán como madre del menor y en su caso podrán escoger el orden de los apellidos para el nombre del menor.

Las nuevas instituciones como el matrimonio de personas del mismo sexo proyectan sus efectos sobre la legislación y normas de otros estados. Estamos obligados a registrar a estos menores, es lo legal y es lo correcto, ya que sobre todos los intereses existe el interés superior de la infancia.

Tener un nombre, un apellido, una nacionalidad, una familia, no son opciones, sino derechos inalienables, que todos los menores deben tener, independientemente del derecho de sus padres o madres a escoger el esquema legal de su unión o al estado en el que decidan llevarlo a cabo.



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