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30Abril2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Los últimos acontecimientos en Brasil aceleran la posibilidad para discutir a fondo un TLC entre las dos economías más grandes de la región. En 2012 el comercio total entre éstas sumó 10 mil 152 millones de dólares. México vendió a Brasil productos por 5 mil 575 millones de dólares y éste al primero por 4 mil 449 millones de dólares, de acuerdo con el INEGI. Aunque el intercambio ha crecido en los últimos cinco años, la cifra sigue siendo muy reducida.

Las exportaciones brasileñas a México alcanzaron los 5 mil 575 millones de dólares en 2007 y las mexicanas a Brasil 2 mil 010 millones de dólares, para dar un total de 7 mil 585 millones de dólares. En 2009, las exportaciones entre ambos países se desplomaron, para sumar sólo 5 mil 900 millones de dólares, pero a partir de ahí han mantenido su crecimiento.

De 2007 a 2010 la balanza fue favorable a Brasil y en los dos últimos años las tendencias se invirtieron y han beneficiado a México. Se espera que en 2013 también favorezcan a este último. Los especialistas estiman que el comercio en la doble vía podría ser cinco veces mayor o incluso más, pero siempre que exista un Tratado de Libre Comercio (TLC) entre los dos países.

En 1997 se hizo el primer intento por negociar un TLC, pero no se avanzó. En 2010 se llegó a firmar un Acuerdo Estratégico de Integración Económica (AEIE) que en diversas ocasiones ha sido violado por Brasil. El gobierno de Dilma Rousseff y el de Enrique Peña Nieto han manifestado su interés de reiniciar las negociaciones para acordar un TLC.

Las dos naciones tienen grupos que se resisten a la firma de un TLC, pero ahora también han surgido otros que ven con buenos ojos esa posibilidad. En los últimos 20 años, la economía brasileña se ha caracterizado por su proteccionismo y estar volcada al mercado interno y la mexicana precisamente por lo contrario.

En Brasil son cada vez más los políticos, estudiosos y empresarios preocupados por la manera que evolucionan las cosas en su país y piensan que el modelo brasileño, tan exitoso en los últimos 10 años, cuando el país dejó de ser la posibilidad de siempre, para hacerse una contundente realidad, ha llegado a su límite.

Esos sectores consideran que Brasil debe abrirse y empezar a competir en espacios más grandes y exigentes. Hoy los productos brasileños son caros y de mala calidad. Es consecuencia de la existencia de un mercado protegido. En las actuales circunstancias, salvo honrosas excepciones, los productos brasileños no son competitivos en los mercados mundiales.

 

La firma de un TLC entre ambos países “jalaría” al conjunto de las economías regionales. Esa, no otra, es la posibilidad de avanzar de manera efectiva en la integración de América Latina. Ahora hay un primer acercamiento, todavía muy inicial, entre los dos gobiernos, para avanzar en la discusión de un TLC. Hay que esperar que esta vez sí se haga realidad. Beneficiaría a toda la región.



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