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29Mayo2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Por: Lic. Jorge Luis Núñez Aguirre.

Notario Público No.97 y Subdirector de Nuestra Revista.

Esta semana en el curso anual del Colegio de Notarios, uno de los conferencistas mencionó un comentario que me parece muy acertado y es el siguiente: La prudencia debe ser una de las mayores virtudes del Notario Público.

Me parece sumamente acertado el comentario anterior, ya que en definitiva este valor de la prudencia debe ser aplicado por el Notario Público en todas y cada una de sus actuaciones, ya que recordemos que la prudencia es saber distinguir entre lo bueno y lo malo, eligiendo por supuesto, lo bueno y desechando lo malo, la prudencia trae consigo la templanza y la moderación en el actuar, el buen juicio y la posibilidad de realizar lo más adecuado en cada una de las circunstancias.

El actuar prudente del Notario Público podemos observarlo en la búsqueda constante, tanto del bienestar individual como colectivo, ya que es precisamente el garante de la legalidad de los actos realizados en la sociedad.

El Notario Público no debe actuar con indecisión, pero tampoco con precipitación, ya que estos son dos extremos por lo tanto en cada atención que se le brinde al ciudadano se debe reflexionar profundamente nuestro actuar para poder de esta manera realizar actuaciones racionales, apegadas a la Ley y a los buenos valores.

Es mediante la prudencia en donde ponemos los pros y los contras en cada una de las situaciones en donde debemos intervenir, buscando en todo momento la justicia, el cumplimiento de la Ley y el bienestar ciudadano.

El trato directo que tenemos los Notarios Públicos con muchas personas y con muchas familias hace indispensable que nos coloquemos en las circunstancias que nos plantean para precisamente poder elaborar instrumentos públicos repletos de prudencia apegados a la legalidad y siempre justos.

La prudencia hace que tengamos en nuestra mente todo el tiempo los buenos valores y nos aconseja que hacer y cómo hacer en cada caso concreto.

La prudencia no se da de un día para otro se logra cuando la persona ha decidido actuar en todos los aspectos de su vida apegado a los buenos valores, pensando y actuando de forma siempre razonable, procurando el bienestar personal pero también el bienestar colectivo.

Repito como garantes de la legalidad en un Estado de Derecho, la prudencia en nosotros los Notarios Públicos ha sido, es, y debe seguir siendo una de nuestras mayores virtudes.

 

Espero estimado lector este artículo le sirva para seguir transitando por el camino de Ley.



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