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17Diciembre2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

No sólo de pan vive el hombre…

Si bien es cierto que al escuchar o leer la palabra desierto se piensa en desolación, escasez o en sequía, también es una realidad que la primer limitante de un desierto es el agua, o que con poca agua, la vida también es poca; sí, las plantas son menos y más pequeñas, y los animales son escasos. Pues a pesar de esas restricciones, los primeros nómadas del desierto recolectaban plantas y sus frutos, y vivían también de la cacería de pequeños y grandes mamíferos. Su principal fuente de alimento fueron las plantas del desierto como el mezquite, el nopal, la yuca y el maguey.

El movimiento de estos pobladores estaban sincronizados con la época de maduración de estas plantas, ya que si había temporadas de sequía ellos avanzaban llevando consigo plantas y frutos que almacenaban por épocas.

Se alimentaban de la fruta del tasajillo, de los kiotes de maguey, de las tunas del nopal, éste último sigue siendo un manjar estacional. En fin, ellos comían todo lo que podían.

Creo que ahora se consume más la flor de palma (yuca) en Semana Santa, que hace más de 10,000 años.

Del fruto dulce y seco del mezquite, que molían en morteros, obtenían un jugo agridulce, que primero cocían y luego lo dejaban acedar y fermentar, para obtener un vino muy especial y una masa, misma que dejaban resecar, pulverizándola, para después con esa harina elaborar pan.

Del nopal, una vez quitándole las espinas, actualmente se emplea en ensaladas, sopas, guisos y asados, se prepara en escabeche, se aprovecha para elaborar jugo, entre otras tantas preparaciones culinarias. La fruta se usa principalmente para elaborar dulces y jaleas, y refrescarnos comiendo algunas cuantas, así, peloncitas.

Con la flor de palma, en primavera, se hacen maravillas de platillos, quesadillas, guisos, tortitas, solo hay que saber cortarla cuando no esté abierta y quitarle el rabito para que no amargue. Los cabuches, fruto de la biznaga roja, son un auténtica exquisitez.

Del maguey consumimos su miel, su aguamiel, su kiote y hasta sus pencas sirven para dar ese sabor inigualable a la carne, por ejemplo a la barbacoa. Y del aguamiel fermentado: el pulque, del cual se prepara el típico pan, con piloncillo y nuez.

De los mamíferos hay una gran variedad de platillos de res, puerco, aves, hasta un buen caldo de venado y el famoso cabrito en todas sus presentaciones: horneado, asado, en caldo o en fritada.

Y como buenos norteños y como buenos guerreros del desierto, los múltiples platillos que preparamos y degustamos tienen su historia desde hace miles de décadas.

Si visitan Coahuila, recuerden que en sus 38 municipios encontrarán siempre aromas y sabores que los harán volver.



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