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25Septiembre2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Lic. Jorge Luis Núñez Aguirre.

Notario Público No.97 y Subdirector de Nuestra Revista.

Ya para concluir las generalidades de este importante tema que hemos venido tratando en las últimas semanas y que trasciende a la vida de los seres humanos ya que va más lejos de nuestra existencia terrenal y se traslada al aspecto de nuestros derechos y obligaciones para después de nuestra muerte.

Hemos venido tratando las diferentes generalidades tanto del testamento, como de las sucesiones testamentarias como intestamentarias, y quiero concluir las generalidades con  algunos aspectos de aquella importante figura jurídica llamada Albacea.

El Albacea es aquella persona designada por el testador cuando existe testamento, o por los herederos cuando no existe testamento, para que ejecute la última voluntad de una persona fallecida, es decir aquella persona que administrará, liquidará, y adjudicará durante cualquiera de los dos juicios, testamentario o intestamentario los bienes que integran una herencia.

De lo anterior podemos sacar por deducción que el Albacea puede ser nombrado por el testador cuando se realizo testamento, o por la mayoría de los herederos legítimos cuando no se realizo testamento.

El albaceazgo debe ser desempeñado de forma voluntaria, pero cuando un Albacea nombrado en un testamento no acepta despeñar el cargo se considera que es indigno de heredar cuando no tenga excusa que justifique su negativa a desempeñarse como Albacea.

Una vez leído lo anterior seguramente nos estaremos preguntando: ¿Qué es lo que tiene que hacer el Albacea? Muy sencillo en un testamento el Albacea tendrá los derechos y obligaciones que el testador hubiere ahí estampado y hablando de los bienes de la herencia el Albacea sólo actúa a nombre y en representación de quienes son los propietarios de la herencia, es decir de la totalidad de los herederos; diríamos pues que el Albacea es el representante de la herencia y de los herederos debiendo por tal motivo realizar todas aquellas acciones que no se extingan jurídicamente con la muerte del de cujus durante los juicios sucesorios tanto testamentarios como intestamentarios de los que ya hemos hablado en artículos anteriores.

Espero estimado lector que como cada semana estas líneas le sean de utilidad para transitar siempre por el camino de la ley.

Les deseo que pasen una Feliz Navidad y nos vemos el próximo lunes en este mismo espacio para desearle un exitoso año 2013.

 

 

 

 



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