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16Diciembre2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Rubén Aguilar Valenzuela

 

Mañana 2 de octubre se cumplen 44 años de la masacre de estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas, localizada en la unidad habitacional Nonoalco-Tlatelolco, la misma que hace 27 años fue brutalmente golpeada por el sismo de 1985.

 

En 1968, las autoridades, ante las manifestaciones pacíficas de protesta estudiantil, sólo supieron reaccionar con violencia, pero además absurdamente desproporcionada. No era un gobierno democrático y en su ADN no estaba la tolerancia y el diálogo.

 

Gobernaba el presidente Gustavo Díaz Ordaz, que de manera pública asumió la responsabilidad de la matanza, para impedir, era el discurso de esos tiempos, la acción criminal de los enemigos de México, los comunistas, como se acusaba, entonces, a cualquiera que no se sometiera a la voluntad del partido de Estado.

 

Su mandato terminó y todos pensamos que ya nunca más en el país iba a suceder cosa semejante. El horror de la mascare de los inocentes quedaba en el pasado. No fue así. Sólo tres años después, el Presidente era ahora Luis Echeverría, se volvió al recurso, imbécil y brutal, del asesinato de estudiantes.

 

Es el terrible Jueves de Corpus Christi, en junio de 1971, cuando Los Halcones paran, con la masacre, una marcha de estudiantes politécnicos. En la historia de México esos fueron tiempos de dolor, de impotencia, pero sobre todo de vergüenza. Ése y no otro era nuestro país.

 

Los tiempos de la “democracia imperial”, también asesina, fueron quedando atrás. El régimen se vio obligado a ceder. Lo hizo de manera lenta, muy lenta, a veces parecía que no se caminaba, pero se avanzó. Hoy, el país es otro con el esfuerzo de todos los que lo habitamos. Las matanzas de 1968 y 1971 parecen lejanas, pero la herida permanece.

 

A 44 años de distancia de aquel crimen de Estado ha surgido un nuevo movimiento estudiantil: #YoSoy132. Para unos es una alternativa novedosa, fresca, que irrumpe con métodos creativos en la vida pública del país. Para otros su existencia resulta indiferente.

 

Los integrantes del #YoSoy132 se manifiestan hoy con libertad, siempre podría ser más, en los medios y en las calles. A ningún político, pero tampoco a ningún cuerpo de seguridad, se les ocurre reprimirlos. La reacción primera, instintiva, de reprimir al disidente, de los que antes ejercieron el poder, ya no está presente en la vida nacional.

 

En el ADN de los políticos de ahora no está la eliminación del que piensa distinto. De esa dimensión es el cambio que ha ocurrido en el país en estas cuatro décadas. El “nuevo tiempo mexicano” es realmente otro. Esta conmemoración debe hacernos pensar en lo mucho que como sociedad hemos caminado. La muerte de los masacrados en la Plaza de las Tres Culturas no fue en vano.

 

El 2 de octubre no se olvida.

 

Twitter: @RubenAguilar



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