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19Noviembre2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Editorial José Vega

Para la investigadora Tania Hernández Vicencio, la situación actual que vive el PAN es producto de una dualidad que marcó su fundación y desarrollo posterior. “Como partido se integró, desde la oposición, a la construcción del Estado, toda vez que optó por la vía institucional de su acción política. Esa elección implicó la marginación en su vida interna de distintos grupos de derecha que insistían en la actuación radical hacia un Estado que también los excluyó de su proyecto político. Tras avanzar por distintas vías, al final del siglo XX varios de esos actores relegados emergieron a través del PAN, decididos a disputar el control del partido y el proyecto estatal”. (Política y cultura #29 México 2008).

Hernández Vicencio concluye que la tensión que surgió en la fundación del PAN resurgió en su vida interna y se expresó también en el ejercicio de gobierno, por lo que Acción Nacional llegó al gobierno inmerso en una gran paradoja. “Lejos de mostrarse como una opción de derecha moderna, en apego a las tesis del liberalismo político que le dieron vida y que prevalecieron como eje de su acción durante buena parte de su historia opositora, el PAN mostró serias dificultades para impulsar un desarrollo institucional acorde a los nuevos tiempos políticos y a los retos que le impone el ejercicio de gobierno”. (Ídem).

Como ejemplo de las formas políticas de gobernar del PAN, el periodista Julio Scherer transcribe lo platicado a él por el ex presidente de Acción Nacional Manuel Espino: “Ya en la transición de un gobierno a otro, me invitó a comer Juan Camilo Mouriño. Asistí a la cita con el doctor Enrique Navarro, secretario general de Fortalecimiento Interno de Acción Nacional. El doctor Navarro formaba parte de mi equipo en la dirigencia del partido.

“Mouriño me dijo, sin esconder una sola palabra:

“–Nos interesa la dirigencia del partido.

“–¿A quiénes? –pregunté en el mismo tono.

“–Al presidente, a nosotros, su equipo…

“­–¿A qué se refiere con eso de ‘nos interesa’?

“Me explicó, claridoso:

“–Queremos que el partido esté dirigido por una persona de nuestra confianza y te proponemos que renuncies antes de la toma de posesión del presidente Calderón, el primero de diciembre. Tú sabes que hay ciertas diferencias, no hay entendimiento ni mucha confianza. Lo más sano es que Felipe Calderón inicie su gestión con un presidente del partido de su confianza. Puedes irte como embajador a España.

“–Dile al presidente que no tienen de qué preocuparse. Yo les he mostrado el apoyo institucional y desde el partido tendrán ese mismo apoyo en todo aquello que sea para bien del país. En lo que no estemos de acuerdo, pues lo platicamos. Ofrézcanme una embajada, si quieren, cuando yo termine mi periodo, pero no antes, no ahora.

“Recibí el primer ofrecimiento a través de Juan Camilo. A los pocos días vi a Calderón en su oficina. Le dije:

“– Estoy preocupado porque Juan Camilo me hizo un ofrecimiento e hizo explícito que era a nombre tuyo.

“– Mira, Manuel, entre tú y yo existe una relación como la que se da en un matrimonio que ya no se entiende. Lo más saludable, llegado el caso, es el divorcio. Entonces, cada uno sigue su camino. Pero el partido tiene que mantenerse muy cerca del gobierno, plenamente coordinados los dos órganos.

“Calderón continuó, sobradamente enfático:

“– Yo necesito un presidente diferente, con el que sí me pueda entender, y tú y yo no nos entendemos, Manuel.

“– No nos entendemos en asuntos que a veces no van con la conducción democrática del partido ni con sus principios. En lo que sea para bien del país y honre la democracia del PAN, no vamos a tener problema alguno, Felipe.

“– Yo necesito la dirigencia del partido y creo que vale la pena que tomes en cuenta lo que te propuso Juan Camilo.

“– Juan Camilo me hablaba sobre la embajada de España. Y me dijo: ‘Piénsalo, hombre, puede ser esa embajada o puede ser otra. Felipe necesita la dirigencia del partido’.

“Seguí, con el énfasis ahora por mi cuenta:

”– No es necesario que sigamos platicando. Yo ahora te digo que no, que voy a terminar en la presidencia del partido.” (Julio Scherer 2012).

El Partido Acción Nacional ahora vuelve a ser oposición, lo que para algunos analistas es algo que si ha sabido ser y hacer. El mismo Juan Ignacio Zavala, militante distinguido de ese instituto político, lo ha dicho: “El PAN será oposición los próximos años. No tengo duda de que será una oposición seria y responsable. Tampoco tengo duda de que este periodo será útil para fijar agendas. Ya no tendrá que defender al gobierno, cosa que siempre ha hecho cabizbajo; podrá poner sus propios temas, tendrá un purga natural en algunos casos y podrá tener una cohesión que da siempre el sentirse más libre y ligero”. (Milenio 150712).

En el actual contexto, Acción Nacional tiene una gran responsabilidad con la República. A pesar de haber perdido la elección presidencial, El PAN resultó victorioso, por ejemplo, en los estados de “Nuevo León y Tamaulipas, en Coahuila el resultado fue bueno también; Veracruz se quedó a unos cuantos votos de Peña Nieto” (Ídem).

Por otro lado, de acuerdo a lo que será la nueva conformación del Congreso mexicano, la autoridad del Presidente en su propio partido no bastará para alinear a las Cámaras a favor de su política: porque su partido no es mayoritario. En este escenario, además, el Presidente no tendrá ante sí una mayoría parlamentaria homogénea opuesta a su política, sino una mayoría parlamentaria heterogénea, compuesta por varios partidos que se puede tratar de disociar.

De acuerdo al modelo de Maurice Duverger, esta situación es todavía más sensible desde el punto de vista de la autoridad gubernamental, que desde el punto de vista de la separación de poderes.

A partir de lo anterior, las responsabilidades del PAN serán: Ante sus militantes, reconformarse como un partido que aspira, con éxito, a obtener el poder, y, ante la nación en general, como un partido capaz de unirse responsablemente a la construcción de una democracia que en su actuar comunitario brinden las condiciones para lograr que el concepto ciudadanía signifique, además, protección ante las necesidades sociales; derecho a la salud y a la educación pública; a la vivienda digna; al desarrollo de la infraestructura y las comunicaciones y, sobretodo, derecho a una seguridad integral.

 

José Vega Bautista

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