Screen

Profile

Direction

Menu Style

Cpanel

23Marzo2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Dogma de Fe

Son las 6 de la mañana del dos de Julio y suena el despertador. La agitación empieza y la ciudad y todo México registran ya un gran movimiento en sus calles y carreteras. Hay que apurar el paso pues el tiempo vuela y es la última semana de clases. Sandra como siempre despierta a nuestros hijos y al tiempo que nos alistamos para salir, alcanzamos a escuchar en las noticias el porcentaje de avance del Programa de Resultados Electorales que para esa hora registra un avance de más del 85%. México no nació ni se acabó ese día. Millones de mexicanos acudimos a votar y a expresar con tranquilidad nuestra preferencia. Después nos fuimos a comer y a pasar el día en familia. Por la noche estuvimos pendientes de la jornada a través de la televisión y de las redes sociales. Al final, ganó quién tuvo mayor número de votos.

Pero eso ya quedó atrás y el día después está lleno de compromisos de trabajo, escolares, y deportivos. En la oficina se comenta el tema durante algunos momentos pero rápido volvemos a la actividad cotidiana. La vida sigue pero quedaron los insultos, los agravios. Nuestro país al igual que hace seis años se ha sumido en una profunda división. Se hechó a andar de nuevo una campaña de odio y el efecto ha sido demoledor para la unidad nacional. Familias enteras se han dividido y muchas amistades se han perdido. Y es que repitiendo la historia de hace seis años, existen oscuros intereses que con perseverancia se dedican a sembrar discordias. Hoy le ha tocado el turno a otro candidato pero el accionar es exactamente el mismo. Con la paciencia de un agricultor, se ha puesto la semilla del odio bajo la tierra y ha sido regada con enconos, discordia y resentimientos. De la cosecha han brotado más violencia y más conflictos. Hace unos días lei en Facebook el comentario de un joven que aseveró: “¿Donde estas Mario Aburto cuando más te necesitamos?”. Lo hacia en referencia al intento de agresión que un candidato sufrió en Querétaro. Mucha gente celebró esta aseveración haciendo una apología de un criminal que enlutó a una familia y toda una nación. La siembra del odio puede desembocar en una tragedia y eso lo hemos comprobado hasta el cansancio. “Más se unen los hombres para compartir un mismo odio que un mismo amor”, afirmaba el escritor español Jacinto Benavente, Premio Nobel de Literatura en 1922.

Lo que una buena parte de los mexicanos criticaron en la elección pasada hoy, en una extraña pérdida de memoria se asume como válido. Hace seis años se quejaban de recibir insultos y de ser considerados “un peligro”. Hoy se han vuelto parte de eso que tanto combatimos y criticamos muchos hace seis años: el insulto y la mentira. He leído comentarios que difaman de forma tan brutal y en muchos de estos casos, la mentira es tan burda que en un período normal sería imposible creerlos, pero hoy son tiempos electorales y la verdad no importa.

 

Es importante entender que la diversidad del pensamiento humano es tan grande que existen personas que piensan de un modo distinto al nuestro y que no por ello están corrompidos o sufren de alguna especie de retraso mental como lei que fue catalogado alguien cuyo único pecado fue defender su punto de vista respecto a que las encuestas son un instrumento científico de medición. Es cierto que lo que se juega el país no es poco y que la competencia política apasiona, polariza y es un ejercicio democrático sano y deseable contrastar propuestas, capacidad para llevarlas a cabo y la historia personal de todos los participantes. Pero hagamoslo con tolerancia y con respeto.

 

Por eso, en la mañana del dos de julio al hacer un recuento de los daños voy pensando si valió la pena pelear con los amigos, discutir hasta el cansancio y defender mi postura la cual intenté siempre hacerlo con respeto, sin insultos. Un día después a la elección, nos hemos dado cuenta que el país no se acabó ni empezó y que todo vuelve a la normalidad. Salgo a dejar a mis hijos a su escuela y como en los grandes desfiles, alcanzo a ver como barren las calles de Saltillo pues están recogiendo los escombros de las amistades que destrozaron las elecciones.

 

 



DEJA TU COMENTARIO

Ingresa datos requeridos(*) Código Básico HTML Habilitado

¡Síguenos también en las Redes Sociales!

TwitterFacefooter

twitter Facebook