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19Noviembre2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Romper con el pasado 

Oscar Pimentel González

Quienes organizaron y continúan impulsando las manifestaciones de jóvenes en medio de la actual contienda electoral nunca se imaginaron que tendrían la respuesta de tolerancia y respeto que han encontrado por parte del PRI y de su candidato a la presidencia. Y más aún, no calcularon el efecto positivo que han tenido al propiciar que al interior del Partido se adopten compromisos políticos que demuestran un claro entendimiento de la realidad del país y de la condición de hartazgo e irritación que muestra una parte muy importante de la sociedad, en especial los jóvenes, por la falta de resultados de nuestra democracia; por el futuro amenazado y por la violencia que cancela toda posibilidad de edificar una nación moderna y con mayores oportunidades de bienestar.

Los priistas que pensaban que la recuperación de la Presidencia podría ser el inicio de una especie de restauración del régimen político anterior a la alternancia, ya se pueden despedir de un proyecto en el que – según las palabras de nuestro candidato- no estarán incluidos. Las expresiones de los jóvenes han venido a reforzar una propuesta política que ya había sido planteada al interior del Partido en innumerables ocasiones: la necesidad de que el PRI encabece una transformación profunda de la sociedad mexicana, en una tarea equivalente a la modernización del país que impulsó en el siglo pasado.

Es ineludible el reto de consolidar nuestra democracia con reformas a las instituciones políticas para garantizar su eficacia, cambiar la estrategia para garantizar la seguridad ciudadana y la vigencia del estado de derecho, establecer una nueva política de desarrollo económico cuya meta fundamental sea lograr la equidad, mediante el crecimiento fundado en la activación del mercado interno y la creación de empleo, y cambiar radicalmente el enfoque de las políticas públicas para abatir la pobreza y la desigualdad social.

La misión de dirigir y procesar los cambios que son necesarios   es mucho más que una opción para el PRI, el voto ciudadano que se puede ganar mayoritariamente el próximo mes de julio la convertirá en un mandato de las y los mexicanos que reclaman un horizonte de certidumbre y de mejora efectiva de la democracia.

En este sentido, la semana que acaba de pasar ha sido determinante. El candidato Enrique Peña Nieto suscribió en Querétaro el Manifiesto por una Presidencia Democrática, un compromiso que hace explícitos los principios políticos bajo los cuales habrá de gobernar al ser depositario de la confianza ciudadana en las próximas elecciones. Ahí deja muy clara su vocación democrática y su voluntad de profundizar en los principios que hacen falta para mejorar nuestra cultura política: libertad de manifestación, libertad de expresión, nueva relación con los medios de comunicación, reformas para afianzar la vigencia de los derechos humanos, Estado laico y respeto a la libertad religiosa, no discriminación, fortalecer la división de poderes, garantizar elecciones libres, asegurar la transparencia y la rendición de cuentas, y hacer más fuerte nuestro régimen federal.

Ningún candidato se ha preocupado por establecer este tipo de compromisos. Están tan ocupados en acosar al candidato del PRI que se les ha olvidado el para qué participan en estas elecciones. La candidata del gobierno está afanada solamente en demostrar que su Partido no es el culpable del terrible desastre en que se encuentra el país; los culpables, en realidad, son los que no gobiernan. Un increíble enredo discursivo en el cual lo más normal es que se tropiece a cada rato. Y el candidato de las izquierdas en el oportunismo total. Pretende apropiarse, para su beneficio electoral, de todas las manifestaciones y propuestas que surgen de la sociedad y, en particular de los jóvenes como ha sido el caso recientemente.

En esta semana también, el candidato del PRI lanzó un importante mensaje desde la sesión del Consejo Político. “Es la hora de romper con el pasado”. “En el México que queremos no pueden tener cabida la corrupción, ni el encubrimiento y mucho menos la impunidad”.

Es alentador que el PRI asuma estos compromisos y que sepa responder abiertamente y con un sentido plural a las manifestaciones juveniles. Los jóvenes expresan el malestar de una nación que no quiere seguir más en la ruta de la ineficacia de la política, la lógica de los privilegios económicos y políticos, y la cancelación de un mejor futuro.

http://oscarpimentel.wordpress.com/

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@oscarpime

 



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