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24Julio2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Hace meses, cuando nos encaminábamos hacia el proceso electoral sin que éste tomara aún forma, señalaba la necesidad de que las campañas fueran de propuestas y alejadas del encono y la mentira. Señalaba la proclividad del presidente y de su partido a promover el odio y la violencia que no hacían otra cosa que abonar al hartazgo que millones de mexicanos sienten por la política, porque ésta ha dejado de ser un vehículo para la realización de las aspiraciones de la colectividad.

Lejos de que se escuche a los ciudadanos, se ha promovido un monólogo en el que se repite una y otra vez una historia de un México, seguro y próspero que pocas personas se atreven a creer.

Pues bien, estamos a poco más de dos meses de las elecciones y el PAN desempolvó sus tácticas de guerra sucia y recurrió a los oficios de los mismos consultores que en 2006 promovieron una de las campañas de odio más deleznables en la historia moderna de este país. En aquella época se dedicaron a señalar “peligros para México” ahora señalan a supuestos mentirosos e incumplidos. Llama la atención que enfoquen su campaña sobre el incumplimiento de compromisos, cuando el sentimiento de rechazo que ya genera el PAN en grandes capas de la sociedad mexicana se debe a que de todo lo que prometieron en las campañas de 2000 y 2006, casi nada cumplieron.

Los mexicanos seguimos esperando un crecimiento económico del 7% anual, la eliminación de la tenencia vehicular como una política del gobierno federal –que algunos candidatos priístas a gobernador lo ofrecieron en campaña y sí cumplieron-, y una lista bastante amplia de compromisos hechos por el PAN que ya duermen el sueño de los justos. Felipe Calderón prometió ser el “Presidente del Empleo” y el panorama en materia laboral es uno de los más desoladores. En el documento presentado por la UNAM, denominado “Desempleo y Empleo Informal en México 2006-2011”, se puede leer que en sólo 5 años, la población desempleada creció de 6 a casi 9 millones, la dos terceras partes de los pocos empleos creados están relacionados con actividades informales y al día de hoy más de 26 millones de mexicanos se encuentran laborando de manera informal.

¿Qué decir de los millones de jóvenes que no estudian y no trabajan? ¿Qué historia le van a hacer los panistas a los egresados de las universidades de este país que llevan años buscando un empleo digno? ¿Cómo van a explicar que los indicadores en materia educativa del año 2012 están peor que los del año 2000? A los pequeños empresarios que les ofrecieron apoyos “para su changarro” y en cambio les recetaron el IETU en medio de una crisis económica de la que América Latina ya se repuso menos nosotros y hoy la mayoría de estos empresarios tienen que claudicar en su esfuerzo por hacerse de su propio negocio.

En medio del conflicto electoral de 2006, ofrecieron un México en paz y hoy, a consecuencia de una estrategia de seguridad mal planteada, la cifra de muertos –en el mejor de los casos- ya rebasa los 60,000. Gobiernos de otros países recomiendan a sus conciudadanos no visitarnos y lejos de que a 6 años de distancia, se vea una solución al problema, éste parece más intrincado. En vastos territorios la seguridad es inexistente y se ha dado una suspensión de facto del Estado de Derecho que lejos de detenerse, se propaga con velocidad ante la impotencia y vulnerabilidad de millones de mexicanos que lo que quieren es trabajar en paz para poder vivir decorosamente.

Así las cosas, y ante la falta de un proyecto de gobierno que convenza al electorado, las baterías del PAN, se enfilan para atacar a un candidato al que no logran alcanzar en las encuestas. Y no lo harán porque no se puede construir una campaña solamente atacando otros, mientras arrastran 12 años de gobiernos ineficientes y creciente descontento social. No se ve una campaña del PAN, fresca, propositiva, que reconozca sus errores y promueva la reconciliación y el acuerdo entre las fuerzas políticas y entre los mexicanos en su conjunto. Lo que la mayoría de los mexicanos percibe y comenta en la calle, en las sobremesas, en las escuelas, no se puede pasar por alto… si hablan de darle un “golpe de timón” a su campaña, que sea a favor del juego limpio. Los ciudadanos se lo merecen.

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Lic. Rodrigo Mesa Jiménez


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