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29Mayo2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

El modelo de proceso penal que México necesita

Para poder comprender el conjunto de transformaciones penales que se han dado en otros países y para evaluar la mejor reforma para México es importante conocer las diferencias entre los dos sistemas penales mas conocidos y difundidos en la actualidad: el inquisitivo y el acusatorio.

El sistema inquisitivo se distingue por la concentración de funciones en una misma autoridad ya que las funciones de investigar, acusar y juzgar se centran en una misma autoridad. Dada la ausencia de contrapesos en este tipo de sistemas se reduce la posibilidad de que la autoridad al desempeñar sus distintos roles actué de manera imparcial y objetiva, convirtiendo al acusado en un objeto del proceso mas que en un sujeto con derechos.

Si bien los sistemas inquisitivos en América Latina son ahora la excepción, hace dos décadas eran la regla. En el sistema inquisitivo mixto de México, si bien hay una aparente separación de funciones entre el ministerio público (quien investiga y acusa) y el juez (quien determina la culpabilidad o inocencia), hay una creciente participación del ministerio público que deben ser materia exclusiva del juez.

El sistema acusatorio, por el contrario, separa claramente las funciones de acusar y juzgar. En los sistemas acusatorios la investigación se realiza entre el ministerio público y la policía judicial. En una segunda etapa el ministerio público decide a partir de la evidencia científica si hay materia para acusar. En tercer lugar un juez de garantías vigila que durante la investigación se respeten los derechos fundamentales de víctimas y acusados. Y finalmente el juez del tribunal oral determinará la culpabilidad o la inocencia. A diferencia de los sistemas inquisitivos las funciones son exclusivas y no se sobreponen.

Diferencias adicionales.

En términos generales los sistemas acusatorios son orales, públicos y con elevados niveles de transparencia. En cambio los sistemas inquisitivos son escritos, cerrados y con elevados índices de hermetismo.

En los sistemas inquisitivos se dedica una enrome esfuerzo institucional para integrar un expediente para cada caso, las pruebas no tienen que presentarse necesariamente en audiencia publica ni el juez tiene que estar presente en todo momento cuando se celebren las audiencias. De hecho el juez puede delegar esta función a personal del juzgado, por lo que es posible que el juez dicte sentencia sin haber presenciado el desahogo de pruebas o haber escuchado directamente a las víctimas o acusados.

En el sistema oral no hay expediente pues la acumulación de pruebas escritas en un registro no tiene valor para iniciar el caso o para determinar la culpabilidad o inocencia del acusado. Para que las pruebas sean validas e iniciar el procedimiento penal, el ministerio público debe presentarlas de manera oral ante el juez de garantías, quien de considerarlo conveniente dará inicio al proceso. Concluida la investigación se presentan la totalidad de las pruebas en audiencia pública ante el juez o jueces del juicio oral quien es una persona distinta al juez de garantías. La presencia del juez es obligatoria, no puede delegarla a un funcionario del juzgado y tanto la víctima y el acusado pueden presentar sus argumentos  de manera directa frente al juez. A partir de las pruebas el juez determina la culpabilidad o la inocencia.


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