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19Noviembre2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

De los apuntes de Miguel Angel De la Torre Cruz

Entusiasmado por saber que es lo que aquí se va a escribir,  imaginar cuales son las palabras que hoy serán parte de esta historia. 

Leyendo las noticias para enfocar quizá unas ideas; y cuantas letras, fotos y sonidos atraen la atención. Se percibe un vacío, algo que no se puede describir, es como si faltara algo, o quizá como si estuviera escondido, guardadito, por si se llega a necesitar.

Decimos los jóvenes y los adultos también, que sobra el tiempo, o buscamos la manera de llenarlo, de acabárlo, de distraerlo, ansiosos de que pase, para ir a la siguiente actividad, y ahí dar inicio, sin pensar en lo que, para muchas personas, ha sido importante.  Hoy se requiere inventar todo, partir desde cero, no cuenta la experiencia vivida, pulida, algunas veces golpeada, pero finalmente con un gran aprendizaje.

No creemos, sí, tal vez sea eso, no creemos.  Como que se busca que otros crean por nosotros; es más fácil ver luces y sonidos, nuevos diseños y lugares de “hoy”, el mañana no importa, menos el ayer.

Donde está el lugar especial del gran pasajero en los transportes, o el partícipe de los eventos, el acompañante de los grandes momentos, el que debería estar como un consejero de las decisiones.  El que como alguien comentó, te carga cuando estás más cansado, y el que te consuela cuando estás solo, el que cada mañana te regala su sonrisa y el que sostiene la vida de los tuyos.

Ofertas y espectáculos para no ver lo que se traga la tranquilidad, que absorbe la alegría, que perturba y hace interferencias en la calidad de las vidas.

Un ecónomo comentó que la respuesta es falta de crédito, sí, puede ser un problema financiero.  Pero la diferencia es que somos los que debemos darlo.  Hay que dar crédito a lo que vemos, a las flores, a los animales, al firmamento, a la alegría de los niños, a la gritos y susurros de quien ya pasó por ahí, y eso nos lleva al centro del asunto.  Creer en quien nos da esas cosas.  Es tan difícil creer en el origen de lo creado, es tan difícil hablar de Dios, es tan complicado hacerle un lugar especial a un lado, reconocerlo y permitirle participar.

Sí, el placer, refuerza las ganas de experimentar, el dolor repele y nos aparta de lo consideramos nos aleja de la felicidad.  Dios tiene imágenes de amor que a veces son alegría y que a veces son profundas,  increíbles y especialmente con dolor.  A veces se hace difícil pensar en Dios, y por eso parece un satélite, que sólo lo vemos con el telescopio, y cuando nuestro orgullo y deseo de comodidad se da cuenta de que necesitamos algo más grande, tratamos de mandar la nave más potente para buscarlo en donde se encuentre.

Aún cuando sea difícil pensar en Dios, vale la pena ponerle un lugar cerca de nosotros para que con más facilidad podamos acudir a él .  No basta creer, hay que creerle.



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