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21Enero2018

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Dogma de Fe


Hace unos años, durante un viaje a un país asiático tuve la oportunidad de visitar un templo budista. Al salir del lugar converse con un visitante local que al notar que en mi cuello colgaba una cruz con la figura de Jesús me preguntó: ¿Quién es él?. Le contesté que era el Hijo del Dios de mis creencias, el Salvador enviado a nuestro mundo para morir, resucitar y redimirnos de nuestros pecados. Al escucharme, el hombre de origen oriental me dijó: ¿Y porqué lo quieren ver sufriendo?. Para un practicante del budismo era difícil entender la imagen del nazareno sangrando, golpeado y vilipendiado por salvarnos.

Durante estos días diversas culturas celebran la semana santa. En Filipinas el salvajismo es indudable. Todos los años crucifican con clavos y colocan coronas de espinas a diez hombres y cientos más se auto flagelan golpeándose la espalda con varas.

En Brasil, en la comunidad de Brejo da Madre De Deu del estado de Pernambuco, construyeron una ciudad (su Crucificodromo) que cada Semana Santa representan la pasión de Jesús de una manera tan real que el elegido para representar el papel casi muere.

En México en la Delegación Iztapalapa en la capital del país,  la conmemoración data de 1843 y es una forma de agradecimiento al "Señor de la Cuevita", una imagen a quién atribuyen el milagro de erradicar una epidemia de cólera que mató a cientos de sus pobladores. Son 167 años de colgar a un joven en una cruz con las reglamentarias tres caídas y los respectivos azotes.

En España también se evoca la muerte de Jesús. La región de Andalucia y en especial la ciudad de Sevilla tienen uno de los mayores festejos en todo el mundo. De Sevilla fue originario el poeta Antonio Machado, perteneciente a la denominada Generación del 98 y uno de los más destacados representantes de la poesía ibérica.

Machado vivió y combatió la Guerra Civil española en donde republicanos y conservadores se enfrentaban hasta la muerte. Laicos y católicos hermanos peleando por un mismo país dividido por creencias políticas y religiosas.

Como muchos otros supe de Machado por la música de Serrat. El álbum “Dedicado a Antonio Machado, Poeta” contiene poemas convertidas en canciones e interpretadas por el  soñador del pelo largo. De entre ellas destacaría Cantares y La Saeta.

El poema “La Saeta” forma parte de uno de los libros más importantes del escritor andaluz: Campos de Castilla. Es en la primera estrofa de esta poesía que Machado pregunta: “¿Quién me presta una escalera para subir al madero para quitarle los clavos a Jesús el Nazareno?”. Machado muestra su negativa a cantar al Jesús que está en el madero. Al Jesús crucificado, al Cristo que muere por siempre y para siempre. Machado prefiere como muchos de nosotros cantar al Jesucristo vivo, al que triunfó sobre la muerte.

Imaginaba un Jesús que bajaba de su cruz para seguir propagando su palabra. Un Mesías por el que valía la pena vivir y no morir. Prefería recordar al Jesús que vivió a plenitud, amando y respetando a sus semejantes, un ejemplo de compromiso con los que menos tienen que denunció las injusticias de Roma y demandaba solidaridad con los desposeídos. Nada mas. Pero tampoco nada menos.

Y es que en algún momento de la historia se impuso de manera “oficial” el Jesús en agonía eterna. Un Gólgota perpetuo, en lugar de una celebración a la vida. Tal parecería que el deseo de la jerarquía eclesiástica era utilizar la crucifixión y el sufrimiento de Jesús en la cruz como un instrumento de sometimiento intelectual. El propósito será uno: Si quieres redimirte debes de sufrir pues Cristo se sacrifico por tus pecados. La iglesia seria el medio y la llave de esa salvación y claro esta, quién tiene las llaves y el monopolio de la entrada al cielo, somete al mundo.

La pregunta seria: ¿A cuál Jesús preferimos?. Al eterno crucificado como afirmo Machado “siempre con sangre en las manos” o al Jesús pescador de hombres en la antigua Galilea que caminó por la tierra dejando un mensaje de paz. El sevillano en su poema “La Saeta” dice: “Oh no eres tú mi cantar, no puedo cantar, ni quiero, a este Jesús del madero sino al que anduvo en la mar”. Celebremos una feliz semana santa.



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