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21Enero2018

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

FECHA por 

El Papa, el Presidente y la crisis de valores

A contrapelo

Xavier Diez de Urdanivia

Finalmente Benedicto XVI llegó a Guanajuato en medio del jubiloso ambiente que lo recibió y despidió.

El cuestionamiento efectuado, no obstante, a su presencia –evidentemente a invitación de su par como Jefe de Estado Felipe Calderón- precisamente en la antesala electoral de este año en que se renovarán los poderes federales, fue patente y ha sido persistente.

A nadie escapa, en realidad, la motivación intrínseca de la invitación, pero a ella hay que añadir otra, de carácter muy personal, que el propio Presidente Calderón dejó saber públicamente en un programa estelar de Televisa (Tercer Grado) el miércoles anterior.

Cuestionado sobre el tema, el Presidente dijo que había insistido en la visita manifestándole al Papa que su presencia era especialmente importante en estos momentos para México debido a la situación aciaga y de sosobra que vive nuestro país, para la cual serviría de gran alivio y consuelo la presencia de Su Santidad, quien a pesar de ello, poco espacio dedicó al tema, aunque lo que dijo, como se verá, resulta sumamente sugerente. La otra motivación, expuso Calderón sin rubor alguno, consistió en que no quería ser él el único Presidente que, en los últimos decenios, no dejara de recibir a un Papa.

En torno al escabroso asunto de la inseguridad pública, que representa el tema de fondo, en efecto Benedicto XVI hizo una breve referencia. Se expresó él en términos muy claros, usando una fórmula que tampoco dejó de ser polémica para algunos, pero que para los cristianos –todos, no nada más los católicos- debiera ser indiscutible: solos no podrán combatir el mal -dijo palabras más, palabras menos- sino sólo con Jesucristo entre ustedes.

No dijo mucho más, pero esas palabras, me parece, conducen a una reflexión profunda, especialmente en la semana que inicia, durante la cual es común que se exalte la actividad misional de presbíteros y laicos, que llaman así a unas visitas de solidaridad a comunidades lejanas, aunque, digo yo, eso no sea del todo para “llevarles a Cristo”, porque es muy probable que Él ya esté con ellos.

Incluso en otros tiempos del año, se habla de misiones y se piensa en países lejanos, a veces “exóticos”, donde viven “infieles” a los que hay que convertir al cristianismo, aunque a veces sean más rectos y buenos que algunos que se proclaman cristianos.

Nunca he oído, en cambio, de misiones que se propongan rescatar a los cada vez más numerosos contingentes de devotos de esa anti-religión que se ha prohijado a la vera de pseudosantos y santas a los que tan devotas son, como todos saben, las huestes de la delincuencia organizada.

¿No es ese un espacio apto para ejercer una misión evangelizadora mucho más cercana y urgente, si es que el remedio, como adujo el Papa, pasa por la espiritualidad y la Fe, tanto como por los valores cristianos? Bien haría la jerarquía eclesiástica por rescatar las virtudes del Cristo cuya divinidad pregona, en lugar de exaltar las pragmáticas bondades del materialismo de que muchos de ellos viven rodeados ¿Crisis de valores? Sí, creo que no hay duda, pero no se resolverá con homilías y discursos vanos.

Jorge Carpizo MacGregor. El viernes anterior falleció ese eminente jurista que fue Jorge Carpizo. Ocupó puestos de relevancia en la Universidad Nacional Autónoma de México, en el Gobierno ce la Unión, en la diplomacia y en la academia, en la que se destacó particularmente y será, a mi juicio, por la que pasará a la historia, en nuestro país e internacionalmente. Tuve el honor de conocerlo y tratarlo, sobre todo en este último espacio, e incluso tuve el privilegio de que formara parte del jurado ante el que defendí la tesis doctoral en la Universidad Complutense, porque en ese entonces cumplía él en ella un año sabático. Harán falta las aportaciones que dejará de hacer, pero queda la obra sólida que como herencia deja. Descanse en paz.



Xavier Díez de Urdanivia

Xavier Díez de Urdanivia es abogado (por la Escuela Libre de Derecho) Maestro en Administración Pública (por la Universidad Iberoamericana) y Doctor en Derecho (por la Universidad Complutense, Madrid). Ha ejercido diversas funciones públicas, entre las que destacan la de Magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Coahuila, del que fue Presidente entre 1996 y 1999, y Abogado General de Pemex. Ha publicado varios libros y muy diversos artículos en las materias que constituyen su línea de investigación, e impartido conferencias, seminarios y cursos sobre las mismas. Actualmente es profesor de tiempo completo en la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma de Coahuila, donde imparte cátedra e investiga en materia de Derecho Constitucional, Teoría y Filosofía del Derecho y Teoría Política. También es colaborador de la página editorial de Zócalo y de Cuatro Columnas (de la Ciudad de Puebla), y lo ha sido del Sol del Norte y El Diario de Coahuila, así como de los noticieros del Canal 7 de televisión de Saltillo, Coah.

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