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21Enero2018

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Hace unos días el IFE exigió a los partidos la llamada cuota de género.


En algunos casos, se hizo el cambio de candidatos que ya estaban registrados para sustituirlos por mujeres.

La cuota de género es la prueba de que no siempre lo políticamente correcto, es lo mejor.

Es como afirmar que una mujer no puede destacar por méritos propios, y se  le debe dar un trato preferencial para que pueda lograrlo.

No son pocas las mujeres en la política que tienen talento, que pueden competir con cualquier hombre en igualdad de circunstancias, sin necesidad de una cuota que obligue a los partidos a tomarlas en cuenta.

Se dice que en un país machista, se requiere de ésta medida pues uno de los géneros está en desventaja. De ser así, habría que dar candidaturas a la comunidad gay, pues en un país donde hay discriminación, los homosexuales también están en desventaja. Y de una vez que haya una cuota para indígenas, para adultos mayores, para personas con capacidades diferentes.

Bajo esta premisa, cada grupo vulnerable debería contar con su candidatura.

Bajo un sistema de igualdad, la candidatura debe otorgarse a quien cuente con el mejor perfil, independientemente de su sexo.

Son muchas las mujeres que han destacado por cuenta propia en la política. No requieren de prebendas, de un trato especial para sobresalir.

No se trata de conceder privilegios. Sin duda la medida tiene buenas intenciones, pero al imponerla resulta un agravio hacia el talento y la capacidad de las mujeres.



Astor Ledezma

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