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24Julio2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

SOLILOQUIO
Adrián Garza Pérez



El Vicepresidente de EEUU Joseph Biden viene de gira a México y a pedido reuniones con los Candidatos a la Presidencia de la República. No sé si esto es parte de la “agenda electoral panista” que al margen de la ley,  construyó Felipe Calderón con sus asesores, pero sospecho que así es.

La intromisión estadounidense raya en el extremo. No ha bastado al Gobierno de Barack Obama su rol espía en temas como narcotráfico y seguridad, que ha sido pretexto idóneo para entrar y salir del país, sin ningún respeto a la tan abaratada soberanía, menos aun a lo permitido por los acuerdos básicos de política diplomática.

Es claro y la historia da cuenta de ello, que la cercanía fronteriza con EEUU, nos hace blanco de sus experimentos intervencionistas: El caso más elocuente es el de “rápido y furioso”, que armó al narco, de manera oficial.

A nadie escapa la información trascendida de que hay edificios de varios pisos, en el DF, NL, Tamaulipas  y otras zonas estratégicas, ocupados por oficinas del Gobierno Gringo, tales como DEA, FBI, CIA, etc. A la vecina población regia del Cerro de la Silla, le ha variado la ortografía, ahora es del Cerro del CIA…

Aviones de la NASA, no tripulados, que observan, fotografían y mapean, se asegura irrumpen en territorio nacional; “popotes” extraen ilegalmente el petróleo y el gas desde plataformas fronterizas en el Golfo, en la cuenca del Río Bravo y en otras zonas; marines forman parte de las fuerzas activas de La Marina Mexicana y actúan en operativos nacionales.    

El Plan Mérida que impuso el Gobierno norteamericano al nuestro, no es otra cosa que la intervención gringa, al estilo y tipo del Plan Colombia. El nombre de Mérida es solo para no inquietar al respetable con el nombre de Plan México, que lo es.

Este Plan compromete recursos financieros para el combate al narco, la entrega de equipo y sobre todo “el apoyo de la inteligencia gringa”, que acciona ya,  a sus anchas, en el territorio nacional.

Algunos analistas han escrito que esta irrupción gringa estaba planeada y  hasta pactada. Desde el gobierno de Ernesto Zedillo y particularmente en el de Vicente Fox se pudiera haber convenido una mayor presencia activa del Gobierno Gringo en México.  Calderón ha ido al entreguismo extremo. Se sospecha incluso que no es casual el éxito del narco que debilita al país, casual tampoco su génesis en la etapa actual.

Esta “pasarela gringa” de dar el visto bueno a los Candidatos; esta gira del Vicepresidente Biden, es antiestética, es extraña y no se siente bien. Que el gobierno la auspicie, si así es, que el Gobierno la permita y aliente, que los aspirantes sucumban al “interés gringo”, no hace bien a nuestra democracia.

Dinero gringo que compromete, inteligencia americana que afilia son azas inconvenientes; marines y soldados actuando en el país es algo peligroso. Nuestro petróleo, uranio y riqueza minera embarcada y succionada hacia la vecindad (popoteada) son un robo en despoblado; planes antinarco y consignas de acción diplomática, son intervencionismo.

Dirigirnos: con cuales países debemos cooperar como nación, con cuales firmar acuerdos comerciales, son consignas intervencionistas. Imponer aranceles al transporte mexicano, a los productos y a la oferta exportadora nacional, pero imponer los productos gringos al mercado local, es disparejo y es  sumisión.

¡La pasarela gringa!, que somete a los Candidatos al escrutinio del Gobierno vecino, es el colmo.



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