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16Diciembre2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Lic. Verónica González Serna

 

Les presento un caso típico de la vida real, por desgracia aunque parezca de telenovela, aún en estos tiempos siguen sucediendo casos tan tristes y crueles como este:

 

--Adolfo, no le pegues, mira que es un niño chiquito como tú, a ver pídele disculpas a tu compañerito, por favor.
--Maestra, es que me está molestando y me tengo que defender, así le hace mi papá cuando mi mamá lo molesta, él dice que con golpes entiende la gente, más aun si se trata de una mujer, y yo creo que sí, porque nomás le pega a ella y deja de molestar
.

 

Sí, el caso de Adolfo es, por desgracia, el de muchos niños que en sus casas viven la violencia familiar como si fuera algo común, algo de la vida diaria, y es que, desde que estaban en el vientre materno, antes de nacer, ya escuchaban gritos, insultos, llantos, etc. Al nacer y empezar a vivir se fueron dando cuenta de que su mundo gira alrededor de toda clase de ofensas, y ni hablar de los golpes que sus padres se dan cuando lo anterior no es suficiente para desahogar su coraje, o lo que traigan dentro, que sólo ellos saben.

Y es que los padres de Adolfo, como muchas parejas, empezaron desde novios gritándose, insultándose, incluso hasta cacheteándose, pero como sentían que estaban enamorados, pues tontamente suponían que el amor lo puede todo y en el fondo, con la esperanza de que al casarse todo va a ser diferente, se acostumbraron a vivir de este modo la etapa de noviazgo. Y el cambio para bien nunca llegó, todo lo contrario, ya casados la violencia fue aumentando gradualmente y se convirtió en un modus vivendi para ellos.

Están tan envueltos en ella que creen que es normal y han aprendido a vivir con eso, no conocen otra manera de vivir. Pero Adolfo es un niño triste, vive rodeado de gritos, insultos y golpes que le ponen de ejemplo sus padres, y ahora él hace con su hermanita de 18 meses lo mismo, cuando llora, él le grita y la insulta, y si no se calla hasta le pega y para él es normal, hasta se siente un hombre grande y poderoso al someter a su hermana.

Estudios realizados demuestran que los hijos de padres violentos son 15 veces más propensos a manifestar algún tipo de violencia en edad adulta, llámese violencia a todo aquel acto que sea por medio de fuerza física, manotaje, acoso o intimidación que se lleva a cabo en el seno del hogar y que se produce por un miembro de la familia en contra de otro familiar.

Y todo es una triste cadena que se viene arrastrando generaciones atrás, no se puede saber si será la tradición, costumbre o problemas psicológicos consciente o inconscientemente adquiridos. Lo que la mayoría de las personas que sufren de violencia y la viven, no saben es que en sus manos está el remedio, siempre y cuando haya voluntad y actitud positiva de su parte.

Como en todos los vicios, para poder dejarlos atrás primero hay que aceptar que tienes un problema, luego hacer lo que sea necesario para terminar con éste y, por último, ayudar a que otras personas no sigan acarreando con él y lo transmitan. Parecido también a una epidemia, para combatirla es necesario un diagnóstico, un tratamiento intensivo y una vacuna que nos asegure que no aparecerá en nuestras vidas.

Mujer, puedes empezar por la prevención de la violencia ya sea física o psicológica, y esto gira en torno a un buen ambiente familiar, tranquilo, con muchísimo respeto entre todos los integrantes, una buena educación, de calidad, con valores que te permitan conocer otro mundo diferente al cual hallas estado involucrada, incluso desde antes de nacer. Logar de este modo, un entorno familiar diferente, donde los valores que se te han inculcado los hagas activos y que todos los miembros de la familia los conozcan y los acepten poco apoco, hasta que los integren a su vida.

Y así, paso a paso se llega a la meta, pero en el camino hay que ser constante, pues es difícil romper con el “legado” de nuestras generaciones pasadas, sí se puede si se tiene voluntad y, sobre todo, si no quieres que la cadena siga con tus hijos y los hijos de tus hijos.

Si das tú el primer paso, seguro te seguirán al ver los resultados, y también al ver que irradias la felicidad que en el círculo de violencia en que estabas no tenías, o probablemente ni conocías.

 

Si estás saliendo con alguien, o ya tienes pareja, es el momento de darte cuenta de las cosas, si hay algo que no te guste, ten la confianza suficiente para decírselo y hacer que te respete, te lo mereces, estás en tu derecho, nadie te puede obligar a hacer algo que no te gusta, y si ya ocurrió un acto violento, aléjate, es obvio que no te conviene.

Datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), revelan que en el grupo de mujeres de 15 años y más, un 59% ha vivido violencia familiar por parte de su pareja u otras personas de su familia.

De cada 100 mujeres de 15 años y más, 34 han sido objeto de violencia.

Un 52% de los homicidios registrados en nuestro estado han sido por violencia familiar.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), ha declarado que la prevención de la violencia es prioridad y exige un conocimiento exhaustivo de su magnitud, ya que se observa como un asunto de salud pública y tiene impacto en la salud física y mental de los grupos vulnerables.

Difícil de creer, pero es cierto, cada 9 segundos es violentada una persona físicamente, llámese violentada a la agresión física, moral, sexual o psicológica.

 

Busca ayuda en caso de que en tu círculo familiar se dé algún tipo de maltrato, NUNCA es tarde para aceptar y corregir nuestras vidas y la de las generaciones que vendrán. De nuestros hijos depende el futuro, y es mejor un futuro con paz que uno rodeado de violencia, ya tenemos suficiente con el infierno de país en el que se ha convertido el nuestro como para quedarnos con los brazos cruzados y no hacer algo por cambiar.

Recuerda que la ley te protege, como ejemplo de ello, en el Código Civil, en el Artículo 323, se lee lo siguiente: “Por violencia familiar se considera el uso de fuerza física o moral, así como las omisiones graves que de manera reiterada ejerza un miembro de la familia en contra de otro y que atente contra su integridad física, psíquica o ambas, independientemente de que pueda producir o no lesiones, siempre y cuando el agresor y el agredido habiten en el mismo domicilio y exista una relación de parentesco, matrimonio o concubinato.”

“Comete acto de violencia familiar el cónyuge, concubina, concubino, pariente consanguíneo en línea recta ascendiente o descendiente, sin limitación de grado, pariente colateral sanguíneo o afín hasta 4° grado, adoptante o adoptado que habitan en la misma casa de la víctima.”

No te quedes con los brazos cruzados, tú puedes prevenirlo, y si ya eres víctima, denuncia, te espera un mundo mucho mejor del que pudieras imaginarte, sin violencia. Un mundo de respeto y libertad al que todos tenemos derecho. Infórmate, edúcate y, sobre todo, quiérete a ti misma.

 

El gobierno de nuestro estado de Coahuila de Zaragoza, encabezado por el Lic. Rubén Moreira Valdez, Gobernador Constitucional, ha implementado la incorporación de una perspectiva de género, para de éste modo afianzar un gran compromiso con las mujeres con la intención de construir una sociedad en la que hombres y mujeres tengan el mismo valor como ciudadanos y como seres humanos.

 

 

Lo prometió en campaña y lo cumplió al incorporar en su gabinete el mismo número de mujeres y hombres al frente de las secretarías de estado. Delegando responsabilidades de igual manera a ambas partes. Mostrando así la confianza que deposita en nosotras y a la vez nos exhorta a responder a la misma valorándonos y aprendiendo a que somos un fuerte sexo débil que sirve de muestra de gran fortaleza y sabiduría ejemplar al saber combinar perfectamente la sensibilidad con la razón. Algo que desgraciadamente muchos hombres carecen de ello.

 

 



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