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15Diciembre2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

 Dogma de Fe

 

Hace unos días murió el músico argentino Luis Alberto “El Flaco” Spinetta, perteneciente a una época fundamental en la historia musical latinoamericana. El “Flaco” hijo de un cantante de tangos, formó el grupo de rock “Almendra” y es considerado como un ícono y dueño de una sensibilidad excepcional y autor de una canción inolvidable: “Todas las hojas son del viento”.

 

Con su muerte, se me agolparon los recuerdos del Saltillo y México que ya jamás volverán. Eran los ochentas cuando por primera vez supe del “Flaco” Spinetta a través de la estación de radio 94.7 de la banda de FM que programaba música sin anuncios las 24 horas. Eran esos los tiempos en que los límites del Saltillo terminaban hacia el norte en la glorieta de Venustiano Carranza, que el Periférico Luis Echeverría se recorría en dos carriles, existía y funcionaba el mítico reloj de la Ford y la ciudad era dividida por las vías del tren en Emilio Carranza. Las fuentes de empleo eran la entonces incipiente General Motors, la International Harvester y el Grupo Industrial Saltillo. Muchos años después fue retirado del Bulevar Venustiano Carranza, frente al Tec de Saltillo un anuncio que informaba a los visitantes la población total de la ciudad: 180,000 habitantes.

 

Para los jóvenes, los fines de semana consistían en ir a la Vaca Pinta que cerraba hasta las ¡12 de la noche!, asistir los domingos a la Iglesia de Fátima con regaño del padre Usabiaga incluido, e ir a comer con los amigos a las Giovanni pizzas, las MM o a la Posta.

 

No fallaban los paseos por la de “Victoria”, reunirse afuera del Martin´s para después terminar en la colonia Latino. Como muy pocos amigos tenían carro, caminar era un ejercicio frecuente y lo hacíamos sin el miedo de sufrir un “levantón” o de quedar en medio de una balacera. El terror máximo lo ejercían algunos alumnos de la Narro cuya máxima provocación era gritar algún improperio a las jovencitas desde las ventanas de sus camiones, un juego de niños en la actualidad. Saltillo y México eran lugares seguros y nuestra única preocupación era solo vivir la vida con intensidad.

 

En el Saltillo de los ochentas, dominado hasta entonces por música de rondallas, surgieron grupos de rock en español de gran calidad. De los mexicanos destacaban Caifanes, Cecilia Toussaint, El Tri, Bon y los Enemigos del Silencio, Kenny y los Eléctricos, Los Amantes de Lola, Maldita Vecindad, Botellita de Jerez y Sombrero Verde, hoy Mana.

 

 

 

 

 

 

 

La invasión extranjera estuvo a cargo de grupos españoles como Hombres G que con David Summers gritaba a su rival en amores “Sufre mamón”. A Hombres G siguieron Nacha Pop, Mecano, El Ultimo de la Fila, Radio Futura, La Unión, Toreros Muertos y su “Agüita Amarilla” y Duncan Dhu. Recuerdo como si fuera ayer a los Hombres G en el estadio Madero y a la gente con su encendedor cantando todos a una misma voz la canción “Temblando”. Hoy ese mismo ejercicio también se hace pero con la luz de los celulares.

 

Después de los españoles llegaron argentinos como Miguel Mateos, Fito Páez, Charly García, Andrés Calamaro, El “Flaco” Spinetta, Enanitos Verdes, Fabulosos Cadillacs y por supuesto la calidad musical de Soda Stereo y Gustavo Cerati que hoy sueña el sueño de la vida.

 

La música se escuchaba entonces en los prehistóricos discos L.P. cuya capacidad no excedía de 12 canciones y en cassettes de 60 minutos ininterrumpidos de contenido musical, una proeza en ese tiempo. Hoy, ambos dispositivos de almacenaje musical palidecen frente al IPOD de 8,000 canciones y más de 8 días seguidos de música.

 

Termino este artículo con la nostalgia de entender si todo tiempo pasado fue mejor y con la estrofa de la canción “Aún sigo cantando” de Enanitos Verdes que honra una época que ya jamás volverá y que inmortaliza el talento de un músico como Spinetta: “Te acuerdas que tiempos aquellos, que tiempos aquellos, en donde todo era un buen motivo 
para decir te quiero. 
Que le habrá pasado a la vida 
que sin quererlo ya ni me acuerdo, cuando con mi viejo iba a la cancha 
a ver aquel Atlético. Te acuerdas del Flaco Spinetta , cuando cantaba, todas las hojas son del viento, ahí toda nuestra filosofía 
que era solo ser rockero.”

 

 

 

 

 

 

 

 



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