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15Diciembre2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Hoy, gracias a ustedes lectores y a nuestros amigos colaboradores, cumplimos un año de editar Nuestra Revista, un proyecto de periodismo digital nacido del interés de un grupo de ciudadanos por expresar ideas y sentimientos.

La experiencia ha sido de lo más interesante y grata, en el transcurso del año se nos han unido ciento veintidós articulistas, se han publicado 1156 artículos y hemos recibido alrededor de 650 mil visitas, lo que nos da el suficiente combustible para emprender un vuelo más en la búsqueda de difundir el pensamiento.

Un pueblo tiene derecho a imaginar su futuro, dijo Jules Michelet, pero para ello es necesaria la revisión del presente y la comprensión del pasado. El periodismo en nuestro país tiene bases históricas muy remotas, algunos investigadores hablan de la existencia de una cultura noticiosa o “proto periodismo” durante la época precolombina donde existían los denominados cronistas o reporteros sin periódicos en Mesoamérica.

Luego, en la época colonial, en el siglo XVI, circularon por las calles de la capital de la Nueva España los famosos pregoneros, que a pulmón abierto gritaban en plazas públicas o sitios de gran concurrencia como los mercados, las noticias de actualidad.

Más adelante, en 1539, con la llegada de la imprenta a la Nueva España, se fueron instalando talleres de impresión y con ellos surge una nueva forma de divulgación periodística, la circulación de hojas volantes, que eran lo que hoy anglosajonamente llamamos flyers, una pieza de papel impresa con noticias de carácter histórico y científico. La primera de ellas que se imprimió en nuestro país fue el Mercurio Volante, editado en 1693 por el intelectual Carlos de Sigüenza y Góngora.

Es hasta enero de 1722, cuando el doctor Juan Ignacio de Castorena y Ursúa funda lo que es considerado como el primer periódico de México: La Gaceta de México y noticias de Nueva España, en la cual, el también clérigo católico, publica informaciones religiosas, oficiales, comerciales, sociales, mineras y marítimas. Lamentablemente, este órgano de difusión duró escaso medio año, pero fijo la ruta para nuevas publicaciones.

De acuerdo con los investigadores, los periódicos y las hojas volantes en México y en el resto de Hispanoamérica tuvieron una utilización práctica; Jorge Calvimontes, por ejemplo, en su libro El Periódico, establece que en una gaceta de la época colonial era posible encontrar una columna de acontecimientos o la historia de la época, un ensayo de origen local o importado sobre cualquier tema, desde astronomía hasta el cultivo de las zanahorias. Era tal su sentido, que el periódico se popularizó en la medida que respondía exactamente a los requerimientos de información práctica de los hombres de la época, además de hacerlo en un lenguaje sencillo y de fácil comprensión.

En cuanto al llamado periodismo político, la escritora Petra Mª Secanella ubica su inicio en México con la fundación, por parte del cura Miguel Hidalgo, del Despertador Americano el 20 de diciembre de 1810, bajo la dirección de Francisco Severo Maldonado; en la coyuntura del movimiento insurgente de independencia. Seguramente en otros lugares del país ya se vivían experiencias similares, pero la figura de Hidalgo hace del Despertador Americano el gran referente y fue la base para la aparición de más periódicos que enarbolaron la bandera de la lucha ideológica de grupos progresistas que impulsaron las grandes transformaciones sociales que derivaron en un México independiente.

En la época independiente, La Constitución de 1824 instauró el régimen de libertad de prensa y con ello se amplió el marco jurídico para el desarrollo de la actividad periodística, lo que permitió un crecimiento considerable de la actividad que se extendió a todo el país. Años más tarde, el pensamiento liberal contó con órganos muy importantes de difusión de su ideario político; los periódicos El Ateneo Mexicano y Siglo XIX y El Monitor Republicano fueron las grandes herramientas que Francisco Zarco, Guillermo Prieto y Andrés Quintana Roo tuvieron para propagar su pensamiento.

La invasión francesa tuvo su reflejo en el periodismo al crear dos bandos, el republicano, identificado con la causa juarista, entre los que destacaron Francisco Zarco, y su edición de La Independencia Mexicana; Guillermo Prieto que en Monterrey imprimía El Cura de Tamajón y en San Luis Potosí, El Monarca en San Luis Potosí; además de Ignacio Ramírez que publicó La Opinión en Sinaloa y La Insurrección en Sonora. Mientras que por el otro bando, los afines al gobierno monárquico de Maximiliano eran las publicaciones El Boletín de Orizaba, El Verdadero Eco de Europa, La Opinión, La Reacción y El Veracruzano, además de La Prensa y El Pájaro Verde, estos dos últimos se editaron en la ciudad de México.

El periodismo es un reflejo de la sociedad. En la época porfirista se fueron generando en México condiciones de explotación, miseria y falta de garantías políticas y sociales que hacían cada vez más insostenible una vida armónica para la comunidad. El caldo de cultivo para el surgimiento de una lucha social estaba listo. La prensa lo proyectó y así fue que aparecieron medios como El Socialista, que bajo la dirección de a Juan Mata Rivera fue considerado el órgano oficial del Gran Círculo de Obreros de México.

En la medida que el malestar social crecía surgían nuevos periódicos de una corriente revolucionaria de masas cada vez más radicales como El Hijo del Ahuizote heredero de El Ahuizote fundado diez años antes por Vicente Riva Palacio; Regeneración fundado por los hermanos Jesús y Ricardo Flores Magón en agosto de 1900; el Diario del Hogar de Filomeno Mata y prensa anti reeleccionista como El Anti Reeleccionista de Félix Palavicini; La No Reelección, editado por Aquiles Serdán ; y, entre otros, El Demócrata Coahuilense publicado por Francisco I Madero.

La historia es una gran fuente del conocimiento y en su repaso nos enseña que el ejercicio del periodismo ha sido una gran herramienta para el logro de las grandes transformaciones sociales y que este ha contado para su auxilio con los medios que la modernidad le facilita, hoy la era digital nos brinda la oportunidad de realizar un periodismo de impacto global, la coyuntura entonces favorece al desarrollo de un periodismo ciudadano que permita, en la pluralidad, que todas nuestras voces aporten pensamientos e ideas que construyan una democracia capaz de convertirse en el gran motor de los procesos y trasformaciones sociales.

Es el tiempo del ciudadano. Se ha dicho que la ciudadanía necesita de instrumentos y motivaciones para participar, la motivación es el futuro, Nuestra Revista ofrece este humilde instrumento. El verdadero cambio sólo se produce con la participación de todos, porque el verdadero cambio afecta a todos.

 

José Vega Bautista

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@Pepevegasicilia

 

 

 

 

 

 



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