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22Noviembre2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Oscar Pimentel González

Durante los últimos años se ha discutido hasta el hartazgo el problema del porqué la economía de nuestro país no puede crecer a un ritmo que le permita satisfacer los mínimos de empleo y bienestar que demanda su población.

El Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá que significó un gran paso en la modernización de nuestra base productiva y su articulación con el exterior, hoy es una fase incompleta de la integración de México con la economía global, lo que se hace patente en su vulnerabilidad frente a las oscilaciones de la economía norteamericana y en las oportunidades que se pierden por no participar activamente en el gran dinamismo que muestran las economías de Asia. Países como Argentina, Chile, Brasil y Uruguay, dan cuenta de los altos niveles de crecimiento que se pudieron lograr gracias a su eslabonamiento con estas economías.

Por la importancia de su actividad y el tamaño de su economía, Asia será pronto la región con mayor hegemonía en el planeta. Actualmente, tres de las cuatro economías más poderosas del mundo se encuentran en este continente: Japón, China e India. En tanto Corea del Sur encabeza el grupo de los denominados tigres asiáticos (Singapur, Hong Kong y Taiwán) y ha logrado una transformación sorprendente y ejemplar, de su economía y de su sistema político. China será antes del 2020 la economía más grande del mundo.La evolución de los mercados internacionales ya indica que estamos en un proceso de desplazamiento del eje dinámico de la economía mundial hacia la región Asia – Pacífico.

A diferencia de México, varios países latinoamericanos han entendido muy bien estas tendencias y han definido una política expresamente orientada a integrarse al dinamismo del continente asiático. Para Argentina y Brasil sus exportaciones a China convierten a este país asiático en uno de sus dos socios comerciales más importantes. Chile, Perú, Colombia y Uruguay sostienen también un intercambio de gran dinamismo con el continente asiático. En México será necesario trazar una estrategia inteligente para, sin exponer la fortaleza de nuestra planta productiva, aprovechar las ventajas de la expansión asiática en el mercado global. De ahí la importancia de identificar proyectos específicos de inversión y ramas productivas que puedan incorporarse a una agenda para crear un sólido eslabón con Asia.

En el debate sobre porqué no crecemos, se termina siempre por reconocer, entre otras causas importantes, la gran dependencia que tiene nuestra economía respecto del mercado norteamericano. Y por lo general, nuestras crisis se agravan por la política económica del gobierno que simplemente toma como un dato el crecimiento del país vecino sin proponerse estrategias alternativas. Pareciera que nada podemos hacer.

Las expectativas de crecimiento para 2012, cada vez se ajustan más conforme se divisan los nubarrones de la economía europea y sus efectos posibles en America del Norte. El gobierno se ha visto obligado a refugiarse en el discurso de la estabilidad macroeconómica para evadir los problemas ya estructurales que nos mantienen en el estancamiento, y en cada vez mayores condiciones de pobreza y desigualdad social. Lo positivo de todo esto es que, por exclusión, queda sobradamente comprobado que con un manejo de la política económica como el que ha hecho el actual gobierno federal no se puede crecer ni avanzar en resolver los rezagos del país. Ya podemos estar seguros: cuidar la estabilidad macroeconómica por sí misma no es el camino correcto.

Es indispensable un cambio responsable de la estrategia de desarrollo económico de México. Uno: ya esta claro que no basta el propósito de mantener la estabilidad macroeconómica, es necesario plantear de manera explícita el objetivo de crecer, generar empleos, diversificar la planta productiva, aumentar la productividad, modernizar las capacidades de producción. Dos: ya esta claro que no podemos depender solamente de la dinámica de la economía externa, y menos cuando la mayor parte de nuestro intercambio es con Estados Unidos. Se requiere fortalecer el mercado interno para apuntalar el crecimiento y para avanzar en el abatimiento de la desigualdad. Tres: Además de lo anterior, tenemos que ligarnos con las economías de Asia que están al frente de la gran transformación mundial de las fuerzas productivas, en su más amplio significado: Cuatro: ya esta claro que el mercado no lo resuelve todo. Además del reciente ejemplo de la crisis financiera del 2008 y 2009, donde los gobiernos tuvieron que intervenir contra toda la lógica de su propia política económica precedente, está también el ejemplo mexicano de abandono gubernamental de la agricultura cuyos resultados se dejarán sentir con la crisis alimentaria y la hambruna que se puede presentar en este año. Y finalmente, cinco: las reformas pendientes como la energética , la fiscal, la laboral ,de regulación económica y de las telecomunicaciones, así como las de carácter social en materia de salud, seguridad social y educación son indispensables para empujar al país en una dinámica de crecimiento sostenido y de participación competitiva en la economía global. Pensar en crecer sin estas reformas es simplemente una broma de mal gusto. Y la verdad, ya no estamos para vaciladas.

Es preciso que se adopte la decisión de cambiar el rumbo económico del país y se defina una nueva estrategia que privilegie el crecimiento económico con equidad, y que mire hacia el continente asiático como el nuevo eje dominante de la economía planetaria. Asia puede ser el eslabón que necesitamos.

 

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