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29Mayo2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

SOLILOQUIO

Adrián Garza Pérez

 

 

Algo le pasa a México: ¿Hay indolencia colectiva?, ¿los valores y prácticas de principios familiares, son tema del pasado? Somos hoy un pueblo culturizado por la información masiva, arrastrados por una globalización que trasforma conciencias.

 

¿Tenemos las autoridades que nos merecemos?, ¿la justicia que favorece al poderoso y la ley que impera es del que la compra? La fe y las buenas costumbres son práctica obsoleta, son vistas como raigambre inconveniente.

 

El hambre y la pobreza son tierra de nadie, unidas a la inseguridad, son caldo de cultivo para la delincuencia y la actividad delictiva como medio de subsistencia. La falta de respeto, la violencia permisiva y el abuso de poder, son “históricas costumbres” y arraigada practica social y política.

 

En estos días han sucedido cosas en México, que más que llamar nuestra atención deberían preocuparnos seriamente: La actriz Kate del Castillo publica una carta en la que critica la vida y las formas, da a entender que no cree en nada formal y que su desazón es tal que cree más en “El Chapo” que en la autoridad.

 

Las manifestaciones de la actriz son preocupantes por sí mismas, pero viniendo de quién viene son aun más. Kate es dama conocida en la vena artística y novelera, es hija de un actor consagrado (Erick Del Castillo) quién por cierto fue Candidato del PAN a un cargo de elección popular, en alguna ocasión, por supuesto perdió.

 

Que alguien estudiado, que alguien de economía acomodada, que alguien con carrera y roce social diga que no cree en nada de lo que son instituciones religiosas, sociales o políticas, es un asunto muy grave. Que ésta conocida personalidad lo diga en una carta, que pretende sea leída por muchos, es digno de un análisis fino.

 

La señora Del Castillo pareciera hacer propaganda en Twitter a un poderoso Capo: Al más buscado por cierto, al más rico por cierto, al más impune. Cuando un joven bromeo en Twitter, hace meses, sobre un tema menos grave que este, fue allanado en su casa por la PGR, ahora no se hizo ni siquiera un comentario descalificatorio.

 

Un payaso de profesión, un señor de apellido Verduzco, disfrazado de “Platanito Show”, que tiene un programa en TELEHIT, una vez por semana, para adultos; hace una batería en la que juega con el tema de los niños quemados en la Guardería de Sonora: Irrespetuosas, discriminantes, insolentes y hasta estúpidas podemos calificar sus ocurrencias, mal llamadas bromas.

 

En su “fino relato”, ese remedo de comediante, relaciona a Michael Jackson con el tema de los niños muertos, dijo que “estaba enojado porque le quemaron una guardería en Sonora”. Que hay en Sonora “niños al pastor” y que se inaugurará una cadena denominada “Kentucky Fried Children”.

 

La imbecilidad del payaso, que lo es sin duda, llega al extremo que al disculparse por escrito, una vez que la andanada en las redes lo fulmina, dice: “Que él no escribió el dialogo,” “que cancelando su Show los problemas del país no se acabarán”... y que pide perdón. Su Show fue cancelado, según trascendió.

 

Un empresario mexicano, de origen libanés, llamado Miguel Sacal, dueño de grandes tiendas, aparece en videos que dieron vuelta al mundo, golpeando sin control e insultando sin recato alguno, a un modesto empleado que no le solucionó una petición.

 

Amenazó al trabajador, lo golpeó y le injurió al extremo que no pudo ir a laborar los días siguientes. El abuso de poder, el exceso que el dinero le otorga y la impunidad con que se vive en el país, quedan de manifiesto en estos vergonzosos hechos, que retratan una realidad nacional.

 

El señor que debiera apellidarse “Chacal”, pero que solo es un pobre Sacal, tiene antecedentes similares, hay otros videos que nunca se pasaron en cadena nacional, que ahora si se vieron. En uno insulta a un chofer de grúa, le dice que él tiene poder, su dinero vale más que la dignidad y que nadie se mete con él. ¿Así es el México impune?

 

Los Raramuris, dignos indígenas de la hermosa Sierra Tarahumara de Chihuahua “se suicidan en masa”: por hambre, por miseria, por aislamiento…esa es la nota que ahora niegan, minimizan y es materia de deslindamiento político.

 

La nota trascendió, el Periódico Vanguardia, Diario coahuilense de gran prestigio, dedicó las paginas principales de su Semanario “Domingo Vanguardia”, a este drama, en un artículo alarmante, firmado por Ignacio Alvarado Álvarez, denominado “Tarahumara: Nuestra Somalia”.

 

Las reseñas del artículo, las manifestaciones del cura Jesuita, líder moral de la Zona, mejor conocido como “El Pato” y las fotografías, tan deprimentes como reveladoras, han provocado que hoy todos hablen del tema, pero nadie, nadie asuma la responsabilidad.

 

Colectas remediadoras solo en pequeña parte, con más tintes político electorales que benefactoras (algunas si son autenticas) ; manifestaciones mediáticas de presupuestos federales y estatales extraordinarios para remediar el golpe político y no el drama social; reflectores en los que no aparecen los indígenas, sobran frente al “crimen de abandono y la indolencia institucional”.

 

La justicia ausente por los excesos del dinero, por la impunidad, como la del empresario Sacal; la insensibilidad y el comportamiento discriminatorio, como el del equipo y la del payaso Platanito, que terminarán con una suspensión temporal de un programa que responde a la necesidad de rating, que exige esa Cadena Televisiva; la fe y los valores ausentes en la sociedad, como estan en Kate y su referencia al Capo.

 

La inhumana, vergonzosa y alarmante realidad de la pobreza nacional, retratada en la crisis que proyecta, solo como ejemplo aberrante, la Tarahumara y los dignos indígenas, que “al despeñarse” deciden, quizás, su salida única.

 

Son, estos sucesos solo la punta del iceberg, son solo guisa de ejemplo de una cauda de sitios de pobreza extrema, son solo algunos de los muchos casos escandalosos de prepotencia y compra de poder…del poder. Son muestras de la nula fe y los valores perdidos; son payasadas que denigran, son insensibles burlas que hacen escarnio de los dramas nacionales.

 

“¿Qué le pasa al país?...”: Son estos sucesos, en conjunto, un grito social de impotencia que produce un eco que huele mal, a putrefacción nacional.

 

“¿Qué le pasa al país?...” Yo amo a mi país, no lo critico; veo, con preocupación y frustración, que estamos degenerando en algo indigno de nosotros mismos, que pareciera ser un espejo de “en lo que nos hemos convertido”.

 

“Estamos como estamos porque somos como somos”, caminamos sin rumbo porque elegimos mal: Una fuerte dosis de idiosincrasia, mezclada con otra de trasnochada conducción nacional, son el coctel explosivo que nos dan a beber.

 

Privilegios, complicidades e impunidad, que son injusticia; pobreza, hambre y desesperanza que son injusticia; guerra, muerte y sangre inocente, que son injusticia. Delincuencia, terrorismo y Estado Fallido, que son nuestra injusta realidad.

¿Qué le pasa al país?...Ya tiene que darse un cambio verdadero, si esto es “vivir mejor”, como nos urge entonces, ¡vivir como antes!

 

 

 



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