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19Noviembre2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

“América Latina produce hoy día, en relación con su población, menos alimentos que antes de la Segunda Guerra Mundial...

el sistema es muy racional desde el punto de vista de sus dueños que han vendido el alma al Diablo a un precio que hubiera avergonzado a Fausto… el sistema es tan irracional para todos los demás que cuanto más se desarrolla más agudizan sus desequilibrios y tensiones... La industrialización, coexiste con el latifundio y la desigualdad... se extiende la pobreza y se concentra la riqueza en esta región que cuenta con inmensas legiones de brazos caídos que se multiplican sin descanso...”

Así describe Eduardo Galeano en “Las Venas Abiertas de América Latina” la realidad del continente hace 37 años. Vienen a la memoria estas palabras porque el mundo comienza a afrontar la segunda crisis alimentaria en menos de 5 años, provocada por políticas neoliberales, y que causan un aumento desmedido de los precios de los alimentos volviéndolos inaccesibles para la mayoría. En medio año ésta crisis ya llevó a 44 millones de personas en el mundo a la pobreza extrema (alimentaria), y se suman a las 800 millones de personas que viven en esa condición.

Los factores que provocaron la actual crisis son: 1.- El cambio climático que repercute en las cosechas. 2.- La elevación del consumo de las poblaciones de países con economías emergentes, como India y China. 3.- El incremento al costo de la energía, en particular el petróleo. 4.- El uso de granos para producir biocombustibles, 5.- La incapacidad de los países en desarrollo para garantizar la producción de alimentos.

Los efectos de la crisis alimentaria en el mundo, varían según las políticas que implementa cada país para prevenirlas y afrontarlas. En México padecimos también la crisis alimentaria de 2008, pero el indolente gobierno federal no aprendió que se debe desarrollar la producción nacional para garantizar el abasto de alimentos y reducir la dependencia del exterior.

Diversos organismos internacionales (BM y FAO) señalaron que una de los países que serán mas afectados en la región es México. La dependencia a la importación de granos para abastecer el mercado interno y la limitada capacidad de producción de alimentos hacen a nuestro país “altamente vulnerable” frente a la crisis alimentaria. Por ejemplo: actualmente importamos el 33% del maíz que consumimos, 55% del trigo, 95% de soya, y 35% de arroz.

Las altas tasas de pobreza en nuestro país agravan la situación. También se suma la pérdida del poder adquisitivo de los mexicanos. Según el Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la UNAM, el salario mínimo en lo que va del sexenio de Felipe Calderón ha perdido 47.1% de su poder adquisitivo. Del 1 de diciembre de 2006 al 1 de octubre del 2010 la Canasta Alimenticia Recomendable (CAR) pasó de costar $80.83 a $169.75, teniendo un incremento acumulado de 93%.

Felipe Calderón para afrontar la crisis alimentaria en 2008 implemento políticas dictadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización Mundial de Comercio (OMC), esas medidas incidieron en la situación actual del país. Con la eliminación de aranceles a los productos agrícolas extranjeros que entran a México, Calderón le hizo un favor a las transnacionales, según él para incentivar la competencia pero con un campo sin competitividad.

Ese plan del gobierno federal también precisaba que  “se mantendrían los precios de la gasolina, diesel y gas” cosa que no se cumplió pues el aumento de energéticos ha sido constante. Otro punto del plan era el combate a la pobreza extrema (alimentaria), pero el ultimo estudio de CEPAL señala un aumento de ésta y que de 71 millones de personas que viven en extrema pobreza en América Latina, 38 % (27 millones) habitan en México. Calderón propuso fortalecer los programas de apoyo a la producción de alimentos y a la productividad del campo mexicano mediante el apoyo a los campesinos; hoy el campo mexicano esta mas abandonado que nunca: 13 millones de campesinos viven en el umbral de la pobreza y la producción agrícola esta en manos de algunas empresas y sus intermediarios, muchos de los cuales, aprovechan la carestía como negocio. Aquel plan calderonista contra la crisis alimentaria ofreció nulos resultados, sólo demagogia oficial.

Actualmente no hay un planteamiento federal para rescatar el campo. Urgen a nuestro país políticas públicas para vincular la educación a la productividad y desarrollo agrícola; generar inversión en el campo; apoyar a la reorganización competitiva de los campesinos; otorgar subsidios y créditos al desarrollo agrícola; combatir a los intermediarios; garantizar a los campesinos el acceso a insumos; y aliviar la situación de pobreza de la población rural mediante redes de seguridad social.

Pero lo más importante es la capacitación, educación y politización de los campesinos, lo cual es elemental para que el ejido y los productores agrarios vuelvan a ser el eje de la economía agrícola que garanticen la soberanía y seguridad alimentaria, lo cual constituye un derecho fundamental de los pueblos, y es la base para una vida digna sin pobreza y sin hambre…

e-mail: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla twitter: @alexrobledof



Alejandro Robledo

Licenciado en Derecho con Maestría en Gestión Pública. Enfocado en temas de Participación Ciudadana, Derechos Humanos y Análisis de la Pobreza. Columnista de varios períodicos y de revistas online.

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