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19Noviembre2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

Egipto=Pirámides, NY= Estatua de la Libertad, Francia=Torre Eiffel, México= ¿Estela de Luz?

Víctor J. Burciaga Bahena

Qué habría sido del mundo antiguo, del legado que dejan las obras que parece indicar que el paso del tiempo les causa pocos estragos, que su inmortalidad debido a su grandeza y creatividad es equivalente a su estructura, materiales y soporte; ¿qué habría sido de Egipto sin sus pirámides, de los Chinos sin su muralla, de los franceses sin la torre Eiffel de Nueva York sin la estatua de la Libertad?

Las civilizaciones o pueblos que mencioné seguramente aceptan con orgullo los símbolos y emblemas de su identidad, sus gobiernos los han promovido por todo el mundo y el resto de nosotros los aceptamos universalmente.

La trascendencia de “El jorobado de Notre Dame” en parte se debe a la catedral que lleva el mismo nombre, como un ejemplo de que las obras materiales inspiran también a las intelectuales. Es algo sumamente positivo que quienes han sido los autores de dichos trabajos no hayan escatimado en la belleza o lo impactante de sus detalles; no concibo imaginar al emperador Vespasiano buscando materiales más baratos durante su mandato en el inicio de la construcción del Coliseo romano. De lo anterior señalo que cuando se trata de una obra que se tiene la intención de que perdure por siglos; vale la pena gastar muchísimo recurso, vale cada centavo echar la casa por la ventana si durante cientos o miles de años nos conocerán por esa obra, esa pirámide, ese Partenón o estatua.

Recientemente a los mexicanos de manera tardía nos impusieron nuestro nuevo símbolo que oficialmente nos representará a futuro; hablo de la “Estela de Luz”; no critico el tiempo que tardaron en entregarla; el templo de Salomón no se construyó en días ni meses; tampoco critico el costo de la misma, obviamente el Taj Mahal tampoco debió ser barato, lo que sí critico y fuertemente es la falta de creatividad de la misma.

Con acero traído de Finlandia y Cuarzo de Brasil se busca iluminar desde México para el mundo, la idea era hacer un monumento que no fuera el protagonista del espacio que ocupa, de la vista entre la Torre de Bancomer y la Torre Mayor; el relativamente pequeño espacio que le quedaría a éste para lucir frente a esos colosos. El resultado fue una obra ni fea ni bonita, muy moderna; pero que no engancha con México, con la población, que no cumple ese propósito de emerger de las tinieblas y llegar hasta lo más alto del cielo como el país dueño y señor de Mesoamérica, la cumbre de los pueblos antiguos; la Gran Tenochtitlán, algo que tuviera que ver con la Independencia, con la Revolución; obras como las de Porfirio Díaz en la conmemoración del centenario de la independencia.

Entre la “Estela de Luz” y aquél Gigante de bigote que también representa a los mexicanos; me quedo con Chichen Itzá, los Mayas sí que sabían sorprender al mundo. Las luces que adornan la Estela de Luz, espero no manifestar ignorancia por lo siguiente pero traen a mi mente aquéllas luces de las pistas de baile de las películas de John Travolta, o los efectos visuales de “Tron 2” incluso diez cosas antes que este gran pueblo que se ha levantado una y otra vez para resurgir de la nada contra los españoles, contra los tiranos, contra los cristeros extremistas, contra los que lo han saqueado y vendido.

Nuestra obra si no es material deberá ser intelectual, en nuestras manos está labrar aquél símbolo que en el futuro remonte a esta época: un libro, una pintura, una estatua, todo aquello que dudo que además de grandes facturas ante CFE vaya generar la “Estela de Luz”.

 

 

 



Victor Burciaga

VICTOR J. BURCIAGA BAHENA
LICENCIADO EN DERECHO, FACULTAD DE JURISPRUDENCIA UA DE C
Twitter @Vicjbur
e-mail victorjburciaga@hotmail.com

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