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30Marzo2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

El alza reciente en el precio del petróleo

trae de nuevo a discusión los pros y contras que el ingreso por la venta del energético tiene para nuestro país.

La idea de que nuestro presupuesto dependa de la extracción de un recurso no renovable siempre ha sido polémica, pues es tan peligrosa como atractiva. Peligrosa porque una caída del precio del petróleo nos deja en la orilla del abismo en cualquier momento; atractiva porque un frío invierno o una guerra en medio oriente (como la actual en Libia) nos garantizan altos ingresos sin hacer un gran esfuerzo.

En la comercialización del petróleo hay dos elementos claves, el primero es el precio por barril que se determina en los mercados internacionales. El segundo elemento se denomina plataforma de exportación, que se refiere a la cantidad de petróleo que extraemos medida en barriles diarios.

La última década se caracterizó por altos precios del barril de petróleo. De acuerdo a los datos públicos disponibles en el Sistema de Información de la Secretaría de Energía, el precio promedio para el periodo 2001-2009 (gobierno panista) fue de 43.93 dólares por barril. Este nivel es 2.73 veces mayor que el precio obtenido de 1990 a 2000 (administración priísta), cuando el precio promedio se ubicó en tan solo 16.10 dólares.

Del lado de la plataforma de exportación las cosas también han sido diferentes. Pues para las administraciones de Fox y Calderón se extrajo 14.48% más que durante la década de los 90 en promedio anual.

El resultado de la combinación de precio y volumen generó que los Ingresos Petroleros crecieran un 90.71% de 2000 a 2008, pasando de 572 mil millones de pesos a 1.09 billones. Los gobiernos panistas incrementaron, de esta manera, la adicción al petróleo, pues durante el periodo priísta significaban un 29.70% del total de los Ingresos Presupuestarios, mientras que en la última década la participación creció al 34.22%.

Partiendo de una estimación de explotación más moderada, como la de los 90, cuando los Ingresos Petroleros crecieron a una tasa media anual del 3.12%, es posible calcular la bolsa extra que obtuvieron los panistas en 1.3 billones de pesos de  2001 a 2009. Esto equivale a pagar el presupuesto actual de Coahuila durante 41 años.

Del otro lado de la moneda está el Gasto. Con datos públicos de la Secretaría de Hacienda a precios constantes de 2009 se pueden detectar las siguientes tendencias.

El Gasto Programable, configurado por el Gasto Corriente y el Gasto en Capital, creció un 92.47% en términos reales, pasando de 1.26 billones de pesos en 2000 a 2.43 billones en 2009. Pero al interior de cada clasificación los ritmos de crecimiento no fueron iguales.

Los dos componentes principales del Gasto Corriente son los Servicios Personales (sueldos y salarios de la Administración Pública Federal) y los Gastos de Operación (todas las compras y gastos necesarios para el funcionamiento de las dependencias). Los Servicios Personales se incrementaron 31.4% de 2000 a 2009, para llegar a 765 mil millones de pesos. Los Gastos de Operación pasaron de 322 mil millones en 2000 a 694 mil millones en 2009, una variación de 115.4%, más del doble.

Ambos rubros en conjunto representan el 59.92% del total del Gasto Programable, esto quiere decir, que de cada peso que gasta el Gobierno Federal, 60 centavos se van en hacer funcionar el aparato burocrático.

La visión es aún más crítica desde el lado del Gasto en Capital. En el rubro de la Inversión Física Directa, si bien se han venido incrementando de manera real los montos, el nivel para 2008 es de 171 mil millones de pesos, monto mucho más bajo que los Gastos de Operación o los Sueldos y Salarios. Pero peor aún, apenas por encima del nivel de 1991, cuando dicho renglón alcanzó los 170 mil millones.

Con estos comparativos quedan manifestadas las prioridades de los gobiernos panistas. El incremento en el pago de sueldos y salarios demuestra el abultamiento burocrático que ha derivado, además, en exceso de trámites; a su vez, el desdén por la inversión Física que es motor del crecimiento económico.

Aún contando con los presupuesto históricos más grandes, aún sobreexplotando los recursos petroleros de la nación, la derecha intenta dibujar panoramas devastadores para justificar alzas en impuestos y aumentos en los precios de gasolinas.

 

@delarosavictor

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Victor De la Rosa

Licenciado en Economía de la Universidad Autónoma de Coahuila, se ha desempeñado dentro del servicio público desde 2003. Ha colaborado en temas financieros relacionados con recursos federales y pensiones. Es miembro del Colegio de Economistas de Coahuila A.C. y Asociado de la Fundación Colosio Filial Coahuila A.C.

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