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20Octubre2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

SOLILOQUIO

Adrián Garza Pérez

 

El asunto de la inseguridad y sus soluciones locales, son un tema serio. Serio es el problema y con seriedad se asumirá su paulatina solución. El Gobernador Rubén Moreira Valdez resumió el tema diciendo “de la seguridad me encargo yo”, es este un compromiso, asumido con seriedad.

 

Que fácil criticar de las balaceras que parecieran un tema cotidiano en estas primeras semanas de administración, pero veamos que se ataca a policías, se levanta a cadetes y asesina a custodios; se arremete con plomo a la seguridad del propio Gobernador.

 

Ojo, no se confundan, no son estas persecuciones y los fuegos cruzados señales de debilidad frente al crimen, son por el contrario muestras claras de que se le combate de frente, sin titubeos y que hay reacciones. Están los malos repeliendo con balas al gobernante que los enfrenta.

 

Tenemos poco más de cinco años que el Gobierno Federal, en particular el Presidente Felipe Calderón decidió unilateralmente enfrentar al crimen, al narcotráfico y a la delincuencia organizada. Esta decisión que muchos aplauden es también tema de enfado y controversia en muchas familias mexicanas.

 

La forma, la falta de inteligencia policiaca y militar, la corrupción de las policías; el Ejército y La Marina en las calles, la presencia de elementos de La Marina gringa (FBI; DEA) y de aeronaves que campean a sus anchas el territorio nacional; son temas que no acaban de gustar al pueblo, menos aun cuando el avance no se siente, menos se ve.

 

En este tiempo las bajas oficiales suman 60,000. Bien sabemos que esa suma es irrisoria comparada con la de los números extraoficiales que resultan de muertes en enfrentamientos, de muertes de migrantes en tránsito, de enterrados en muchas fosas clandestinas y otras fosas no tan clandestinas.

 

De los muertos que resultan de bajas en el Ejercito, en La Marina, en la policía Federal y en las policías estatales y municipales, muertes que no son reportadas por no evidenciar que la guerra se pierde…Si la guerra, las cosas por su nombre. Es una batalla interna (guerrilla) y por cierto la vamos perdiendo.

 

Hay que sumarle civiles muertos que no reclaman; desparecidos y los delincuentes  (Jefes, ayudantes, sicarios, etc.) que no son contabilizados porque mueren en sus lugares de reunión, luego de llegar heridos o de los que son ejecutados por regla interna.

 

Cuántas muertes extrañas, cuantos levantados anónimos, cuantos caídos en enfrentamientos entre carteles, en pelea por las plazas o territorios. La cuenta es grande y el reto es serio.

 

Cuando una administración inicia tiene la heredada realidad que enfrentar. Habrá que tomar decisiones, ésta de Coahuila tomó el toro por los cuernos y ya cosecha tempestades, es el costo de la responsabilidad asumida.

 

Yo deseo que México recobre la estabilidad en materia económica que tanto urge, pero deseo mucho más que la seguridad se rescate y que podamos emprender negocios, podamos transitar libremente, que nuestras familias puedan tener unan vida social sin riesgos.

 

Yo deseo que Coahuila recobre su tranquilidad y que Saltillo vuelva a ser provincia calmada y hospitalaria, que no estemos con incertidumbre y el alma en un hilo cuando nuestros hijos salen a la calle o acuden a fiestas o antros.

 

Para lograr que las cosas mejoren en el corto plazo, que cambien en el mediano y que se arreglen totalmente en el largo plazo, ha menester que estemos unidos y que apoyemos a quien nos dirige, a nuestro líder. No creo que sea cuestión de partidos o de elecciones en puerta, la seguridad debe ser un tema que dejemos aparte.

 

En el tiempo de ajuste que hay entre la declaración de Gobernador Electo y de la toma de posesión, todos esos meses (que para mí gusto, son muchos), fueron usados por Rubén Moreira para recibir la administración, para formar un equipo, pero sobre todo para acercarse a autoridades federales.

 

Visitó y pacto con El Ejército, negoció y estrecho lazos con La Marina, se reunión y concretó programas emergentes con el Secretario de Gobernación y con el de Seguridad Pública Federal.

 

El Programa “Laguna Segura” (que ya quisiéramos en Saltillo), es solo una muestra, incluye por cierto al Gobierno de Durango, vecino con problemas más graves que los nuestros.

 

Pero el Gobernador pactó también con Gobernadores vecinos, con la CONAGO, que agrupa a todos los Gobernadores. Con todas las entidades regionales inherentes al tema de la seguridad tubo contacto y acercamiento, lo hizo porque así pensó que se debía empezar, pactando el trabajo conjunto, sin visos partidistas ni reacciones autoritarias.

 

La Onceaba Región Militar de Torreón, la Sexta Zona Militar de Saltillo, incuso la Región Militar que reside en Monterey por que allá se toman decisiones regionales, fueron visitadas y tomadas en cuenta por el Gobernador Moreira para delinear su Plan de Seguridad y para la validación de perfiles de los nuevos mandos locales de seguridad y justicia.

 

Si Rubén Moreira hizo lo correcto, lo que esperaríamos de él sus partidarios y los que exigirían sus detractores, entonces porque regatearle el apoyo y el voto de confianza; bien merece el beneficio de la duda, que nos unamos en un solo bloque ante un flagelo, ante una amenaza que no respeta rangos, clores o criterios

 

A ofrecido en privado y en público el apoyo irrestricto al Presidente de la República en su lucha contra el crimen, lo ha hecho de una forma tan clara: sin regatear apoyos, trabajo en equipo e intercambio de información con la Policía Federal.

 

Estoy seguro que hay estrategias, que hay formas o que hay acuerdos que el Ejecutivo tiene y que al Estado o al Gobernador pudiera no agradarle o no estar de acuerdo con ellas, pero en actitud congruente, ha concedido y apoyado abiertamente.

 

Yo espero del Presidente una actitud clara, pública y evidente en cuanto a la alianza con nuestro Gobernador y con nosotros los coahuilenses, en contra de la delincuencia, particularmente de la que nos afecta en lo local.

 

Yo espero de los coahuilenses un cierre de filas, claro, evidente y público en torno al Gobernador, un apoyo decidido y sin tintes partidarios, en torno a su lucha seria y valiente contra el crimen y la inseguridad.

 

De la seguridad me encargo yo…ofreció el Gobernador a su gente, a los coahuilenses. Pactó con todos y unió voluntades, pero como político serio, asumió el compromiso final y la responsabilidad de arreglar el problema, de contener la criminalidad.

 

 

 

 



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