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15Diciembre2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

A contrapelo

Xavier Díez de Urdanivia

 

Sucedió hace un par de semanas en una universidad sudamericana, de bien ganado prestigio. Un profesor renunció a su cátedra porque sus alumnos fueron incapaces de hilar bien un resumen que les había encargado:

“Un párrafo sin errores. No se trataba de resolver un acertijo, de componer una pieza literaria o de encontrar razones para defender un argumento resbaloso. No. Se trataba de escribir un párrafo que condensara un texto de mayor extensión. Es decir, un resumen. Un resumen de un párrafo. Donde cada frase dijera algo significativo sobre el texto original. Donde se atendieran los más básicos mandatos del lenguaje escrito –ortografía, sintaxis– y se cuidaran las mínimas normas de cortesía que quien escribe debe tener con su lector: claridad, economía, pertinencia. Si tenía ritmo y originalidad, mejor, pero no era una condición. La condición era escribir un resumen en un párrafo sin errores vistosos. Y no pudieron”.

Él atribuye el problema al uso exacerbado que suelen hacer los jóvenes de hoy –y también los mayores, he de añadir- de la tecnología telemática y a las redes sociales, porque dice que propician que la atención se desvíe de lo trascendente a lo insignificante.

Una respuesta airada de un joven periodista recibió el profesor, pública como la postura de éste. En ella, y no sin audacia, le espeta de golpe y abriendo texto: “Yo soy uno de sus estudiantes, Camilo. Si no de manera literal, sí cultural: como ellos, no sé hacer un resumen. Y véame: vivo de escribir”.

En ese texto le dice además el periodista al profesor que “no se trata de que Internet –y los celulares, y los videos, y Twitter– nos impida instruirnos”; se trata, en cambio, a su parecer, de que en su país –como en el nuestro, habría que reconocer- la educación “es desigual, deficiente y mediocre”, y además, de que “pasamos por un momento de incertidumbre y transición en la historia. Sabemos que las formas de comunicación e instrucción han cambiado para siempre. Y tal vez la escritura haya dejado de ser una prioridad. Quizás saber escribir un resumen ya no sea necesario, ni importante. Para usted puede sonar básico, querido Camilo: a mí, en cambio, me da lo mismo. ¿Para qué escribo un resumen si puedo encontrar uno en Internet?”

Le sobra razón al periodista cuando refiere que la era que vivimos es de transición –pasar de la “galaxia Gutenberg” a la “galaxia Internet” no es poca cosa- pero su yerro, según yo veo las cosas, es craso cuando desdeña la importancia del ejercicio sintético tras la lectura.

Su postura equivale a decir ¿para que quiero hacer ejercicio si tengo automóvil y no necesito caminar? El cerebro es como un músculo, que ha de ejercitarse, porque de otra manera, también se atrofia.

Uno de los problemas más serios que hoy enfrentamos todos, pero sobre todo los jóvenes, es precisamente el alud de información que queda al alcance de un “click”. Si no discernimos apropiadamente, de nada sirve tenerla a la mano siempre. La introspección reflexiva, además, nunca será superada como método de aprendizaje por la sola destreza en la práctica de recabar datos.

Lo cierto es, en fin, que nuestro mal no es exclusivo de México –lo cual no es consuelo- pero no estriba el remedio en claudicar frente al problema. Por eso digo como el joven periodista al maestro dimitente (y con él, a todos los nuestros): “no se vaya. Le quiero pedir, respetado editor, que investigue sobre nuevas formas de educación vía Internet…Si no es con usted, no es con nadie. No se puede ir, profesor. No nos deje ahogar en la ignorancia. Inventémonos, juntos, nuevas formas de instrucción. Aprendamos a leer en Internet”. Aprendamos a vivir, añado, en esta que ya se suele llamar “era del conocimiento”.



Xavier Díez de Urdanivia

Xavier Díez de Urdanivia es abogado (por la Escuela Libre de Derecho) Maestro en Administración Pública (por la Universidad Iberoamericana) y Doctor en Derecho (por la Universidad Complutense, Madrid). Ha ejercido diversas funciones públicas, entre las que destacan la de Magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Coahuila, del que fue Presidente entre 1996 y 1999, y Abogado General de Pemex. Ha publicado varios libros y muy diversos artículos en las materias que constituyen su línea de investigación, e impartido conferencias, seminarios y cursos sobre las mismas. Actualmente es profesor de tiempo completo en la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma de Coahuila, donde imparte cátedra e investiga en materia de Derecho Constitucional, Teoría y Filosofía del Derecho y Teoría Política. También es colaborador de la página editorial de Zócalo y de Cuatro Columnas (de la Ciudad de Puebla), y lo ha sido del Sol del Norte y El Diario de Coahuila, así como de los noticieros del Canal 7 de televisión de Saltillo, Coah.

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