Screen

Profile

Direction

Menu Style

Cpanel

15Diciembre2017

Edición No. 233 Del 19 al 25 de Octubre de 2015

GOBIERNOS

 

Por Jorge Luis Núñez Aguirre                                                                   Presidente de Juventud Juarista

 

Esta semana que acaba de concluir, platicaba con algunos buenos amigos, el primer poema que pude aprender y que me marco desde hace más de 21 años, me refiero al poema “Cultiva una rosa blanca” del cubano José Martí:

Cultiva una rosa blanca,

En junio como en enero,

Para el amigo sincero,

Que me da su mano franca,

 

Y para el cruel que me arranca,

El corazón con que vivo,

Cardo ni ortiga cultivo,

Cultivo una rosa blanca.

 

Reflexione usted lo importante que fueron ocho líneas para mí a la edad de 7 años, y lo importante que siguen siendo para este joven adulto servidor de casi 29 años.

En el transcurso de la misma semana pasada, encontré en la infinidad del ciber espacio una frase que me pareció más que certera y que transcribo a continuación:

 

“A veces esperamos demasiado de otras personas solo porque nosotros estaríamos dispuestos a hacer mucho mas por ellos”.

Decidí publicar esta frase en la red social llamada facebook; días después llega a mi teléfono móvil un mensaje de mi hermano Fabián Isidro solicitándome autorización para utilizar esa misma frase y publicarla en su cuenta en la misma red social mencionada, le conteste que con todo gusto y con toda franqueza le dije que la frase no era de mi autoría, sino que como anteriormente les mencione, la encontré navegando en internet.

 

Cuando mi hermano decidió publicar esta frase recibió un comentario de su servidor y fue precisamente de manera textual el poema “Cultivo una rosa blanca” de Martí; creo que entendió perfectamente mi contestación y llegamos a la conclusión de que hacer el bien a quien sea, donde sea, y cuando sea es parte de nuestro deber y educación.

 

Mire usted estimado lector, que no solo en la vida pública sino en la vida misma encontraremos personas que siempre están dispuestas a hacer el bien, pero habrá muchas otras que prefieren hacer el mal, hay personas gratas e ingratas, justas e injustas, ambiciosas y socialmente responsables, de todas ellas se aprende y mucho, porque en esta vida las circunstancias tenemos que vivirlas siempre con el objetivo del aprendizaje constante, que conlleva por supuesto a la madurez del ser humano.

 

Vivir en sociedad, lo comentaba yo en artículos anteriores, trae consigo la necesidad de interactuar con nuestros semejantes, más aun si nos dedicamos a la vida pública, ya sea en el ámbito político, gubernamental, o civil, y en este interactuar publico es fundamental tener la capacidad de convivir, dialogar y aprender de todas las personas con independencia de nuestra concordancia o discordancia con formas de pensar o de actuar.

 

Personalmente yo no sé si por voluntad propia o producto de las enseñanzas de mis padres (A quienes felicito ya que el día de ayer cumplieron 30 años de casados) yo decidí vivir una vida cimentada en buenos valores, tales como la gratitud, respeto, honestidad, disciplina, lealtad, seriedad y profesionalismo y es en base a esos valores como vivo todos mis días.

 

Por eso yo recomiendo a usted querido lector que:

 

Cultive una rosa blanca,

En junio como en enero,

Para el amigo sincero,

Que le dé su mano franca.

 

Y para el cruel que le arranque,

El corazón con que vive,

Cardo ni ortiga cultive,

Cultive una rosa blanca.

 



DEJA TU COMENTARIO

Ingresa datos requeridos(*) Código Básico HTML Habilitado

¡Síguenos también en las Redes Sociales!

TwitterFacefooter

twitter Facebook